La vida es la resultante de un largo proceso evolutivo de creciente complejidad e interactuaciones. Así por ejemplo, el vuelo de un pájaro colibrí permite que él transporte en su pico el polen para fecundar otra flor lejana y poder así que la flor fecunda nos regala un fruto y el fruto una semilla, eventualmente, el hombre primitivo comprendió que su existencia estaba ligada a esas plantas, que ellas eran fuentes de vida, sostenedoras de esa vida y sanadoras de la misma.
Es esta sabiduría milenaria la que hoy esta a nuestro alcance al estudiar las plantas que nos han curado, pues ellas, fueron las predecesoras de la farmacia moderna, de la síntesis química o xenobiótica, a través de la cual las plantas medicinales dieron origen a los medicamentos sintéticos. Pero hoy, más que nunca, debemos conocer y tener al alcance de la mano el saber ancestral de la farmacopea de las plantas
medicinales, legado que es parte de la biodiversidad y de la propiedad colectiva para beneficio de las generaciones futuras.
En toda época hubo hombres sabios que comprendieron los problemas y buscaron soluciones para estos.
Antiguamente la sabiduría estaba monopolizada por los sacerdotes y es precisamente en los santuarios chinos, hindúesn caldeos y egipcios, donde se practicaba Medicina Natural.
Se administraba a los enfermos baños de sol, de aire, de agua, arena, barro y muy especialmente regímenes dietéticos cuya importancia ya se conocía en aquellos tiempos remotos.
El naturismo siguió los vaivenes que los acontecimientos históricos imprimieron a los pueblos, alcanzando su máximo esplendor en la Grecia y Roma antiguas.
En la Edad Media, los médicos se apartan de los sanos preceptos hipocráticos y se entregan a una terapéutica absurda, sin base cientifica, llena de supercherias y prejuicios.
Pasando rápidamente encima de los siglos, llegamos al resurgimiento de la medicina natural, que se inicia en el siglo XVIII.
Es necesario destacar aquí que no son precisamente los académicos ni los médicos los que tomaron parte en ese movimiento renovador.
No podían serlo porque lo aprendido en las universidades bastaba para cerrar su inteligencia a toda idea nueva, manteniéndolos fosilizados en el error.
Los precursores del naturismo contemporáneo han sido en su mayoría personas humildes, a veces sin instrucción, simples artesanos o campesinos.
Tenian en cambio grandes dotes de observación, cosa esencial en la medicina. Como su mente no estaba oscurecida por los prejuicios de la escolástica, podian discurrir libremente en presencia de los fenómenos naturales.
Saber ancestral
El misterio y la magia de la naturaleza, se revela desde el momento en que el hombre aprende a utilizar las plantas. Este momento está situado en los albores de la vida humana. Lo que hoy se nos regala, es el resultado de cientos de años de conocimientos aprendidos, acumulados, enriquecidos y trasmitidos de generación en generación.
Entender el valor que presenta una especie vegetal, es entender la vida misma en todo su esplendor y magnificencia y las limitaciones que tiene el hombre.
En el campo de las plantas medicinales, la ciencia investiga todo aquello que ya ha experimentado el hombre. Por esto nada de lo que se dice aqui es nuevo. Y solo queremos ayudar al aprendizaje y reconocimiento a las antiguas sabidurías.
Incursionar en el campo de la Medicina Herbaria ó Fitoterapia, implica sumergirse en el pasado, lleno de tradiciones, mitos, leyendas. Las plantas nos trasladan fácilmente al campo de la magia, del poder sobrenatural, de los dioses.
¡Cuántas plantas interesantes, han incrementado su valor por estar asociadas a personajes o acontecimiento divinos! El valor de una especie esta incrementado por la carga de conocimientos asociados a ella, es la referencia al pasado la que confirma su utilidad.
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Fuentes bibliograficas:
- Guía medica natural (Diego Piamba)
- Plantas medicinales (Helena Botero)