SONETO A UN MOMENTO NECESARIO
Estaba el cielo con cara de fiesta,
despierto por las luces estrelladas,
protectoras de aéreas ensenadas
sobre la noche pura y manifiesta
Dentro, el gato dormía otra siesta,
ausente de inoportunas miradas,
movimiento en sus orejas aladas,
haz de luna, su cola yuxtapuesta.
El aire, reflejado en las cortinas,
eran escamas de pez en corrientes
perezosas, cálidas, cristalinas,
construidas por ráfagas pacientes
de mil espejadas manos, tan finas
como cabellos de Ofelias vivientes.
Imagen: http://webcultura.ro/delir/