Una descuidada sonrisa
Óh encanto, caigo entre perfumadas rosas, Punzantes tus espinas.
Áy de mí si cayese al lago profundo, si tropiezo y toco fondo
sálvame de las aguas, que no sea por tu mirada perdieseme el norte.
Sed mi guía, seamos luz, enciende la más sublime idea en mí.
Óh mujer, gozosos tus hijos, tú qué das vida, dadme luz, guiadme en este rocayoso camino.
Tú, amada mía, que no encuentro más que sólo viles afanes materialistas por estos tiempos.
¡Áy de nosotros los caídos!
Áy de mí si cayese preso por tu mirada.
Ya sin razonar, muerte al traidor en mí
Fiel a tu simple sonrisa, si te lograse hallar amada mía entre tantos intereses.
Amad, amor por amor, tú que todo lo puedes, haya el hálito de vida y esperanza que ya en muchos se marchitó.
Que por vil arrogancia buscan encontrar en lo material, en los intereses, en lo social, lo que dentro de ellos no pueden encontrar.
Busquemos la luz en la profundidad, ahogado del más sublime amor.
Si fueses como el hielo, dadme cura a este mal que fatiga mi corazón, si fueses blanca como la nieve sedme indiferente, y ante ti caigo hecho pedazos, en tus brazos sostenme amor.
Ya desprovisto de pasiones, muero ante tí, Madre amada.
Nazca la luz y veamos lo que yacía oculto
Un mundo nuevo, juntos como hermanos
Sed mi luz amada mía, hermana mía, esposa mía.
Tuyo en este vacío sepulcral, despierta el fuego en mi, y dar la vida por ti, aprender lo que es vivir.
Créditos a su autor (tomado de la red)
http://rcci.net/globalizacion/nt.php?id=100480
Poema de mi autoría.