No estoy segura de la estadística de personas que tienen una inclinación o talento para alguna cosa y lo mantienen en secreto por un largo rato. Yo soy de ese porcentaje de personas, que hace música para sus osos de peluche y para un público imaginario no más.
Cerca de mi cumpleaños número quince, mi padre me regaló mi primera y hasta ahora, única guitarra (Lila guitar) desde entonces hago música con ella y muy pocas personas lo saben, y los que saben, no me han escuchado tocar. Aprendí por mi cuenta lo que sé de ella, estoy lejos de ser una guitarrista profesional, pero disfruto de su compañía y melodía.
Además de la guitarra, toco otros instrumentos en secreto, y disfruto muchísimo de cantar, aunque, desde mi punto de vista, no creo ser tan buena, pero me gusta lo suficiente para cantarle a mis osos.
El año pasado, con mi grupo de servicio comunitario, realizabamos nuestras actividades sociales en el oncológico "Virgen del Valle", en el estado Bolívar - Venezuela, honestamente no sé qué clase de espíritu se apoderó de mí y en complicidad con una compañera que también tiene sus talentos ocultos, al igual que yo, decidimos hacer algo de música para los pacientes oncológicos, mientras estaban en sala de espera.
Estaba absolutamente aterrada de tocar y cantar frente a otras personas. Si me preguntan cómo quedó, no sabría decirlo, pero algo si sé, ese día marcó un antes y después de la seguridad y amor en mí misma. Mi compañera y yo, rompimos nuestros propios esquemas musicales y sé que tanto ella como yo, nos vimos con otros ojos. Recuerdo a uno de los pacientes levantarse de su asiento y aplaudirnos como si hubiese escuchado a los angeles, y ¡créanme! Eso nos iluminó el alma. Ese día toqué y canté con mi compañera, "Brindis de Soledad Pastorutti".
Para abril de este año, me preparé para tocar "Mi viejo de Piero", en honor a los 60 años del padre de mi amado, mientras su hija la cantaba, y aunque el miedo no se ha ido de mi cabeza, ese espíritu de valentía y amor, tocaron ese día para el y los que estaban allí.
A veces los límites se los pone uno mismo, todos los miedos y las inseguridades están en la cabeza. Cuando se hacen las cosas con amor, todo sale y se escucha lindo, sin ser muy experto. Te animo a romper tus propios esquemas y hacer de las cosas que en tu cabeza son imposibles, ¡Posibles! Yo soy un ejemplo de ello.
Todas las fotografías son de mi persona, estas fueron capturas y creadas desde mi teléfono móvil.
Son bienvenidas y bien recibidas las críticas y sugerencias.
¡Hasta una próxima vez!
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