Explorar mi ser empieza por conocer mi nombre, Andy Núñez, así me llamo y me llamaré hasta que mis sueños se vuelvan caballos de fuego. Tengo una bella y hermosa madre, Livia Delgado, mi viejita, de quien herede el arte de cocinar, ser independiente, libre, disciplinado, luchador y constante, de ella tengo una hermosa historia de lucha, ella no pudo estudiar en su tiempo, sus padres fallecierón cuando tenía 4 añitos, se crió con sus abuelos quienes carecían de recursos para costearle sus estudios a lo que decidió desde muy temprana edad trabajar para ayudar con los gastos del hogar, luego ya mayor emprende vuelo, se casa, tiene tres hijos, los cuales lleva por el camino del bien, les enseña a como caminar en la cuerda floja de la vida. Un día decide cumplir su sueño más grande, ser Maestra, en un acto de valentía que pocos pueden tener ese acto en donde sabes que cumpliste una labor pero debes ir por ti, esta valiente mujer se graduó, llego a su meta y a mí me dio el valor más importante que se le puede dar a un hijo, la lucha por tus sueños, me enseñó que los límites no existen, que todos debemos alcanzar nuestros sueños sin mirar atrás, que los sueños siempre serán los que nos diferencien de los que ya no están, gracias viejita, por ti soy tan terco y entregado a mis sueños.
Ahora les hablaré de mi padre, mi viejito, de ti pienso que herede la locura sin límite, ese quijote persigue sus objetivos y derriba sus molinos de viento, eres un aventurero de mil historias, tú llenabas de sueños la vida de ese niño que solo quería ser como tú, una vez me dijiste: “un ser sin sueños es un ser a punto de morir, para vivir hay que cometer errores y aprender de ellos, esta es la puerta a la victoria”, eso se grabó en mí, me dio el don de lucha, de caer, levantarme y seguir, de amar el arte sin fin. Él quería ser músico y cantante, me comentaba sobre sus luchas , recuerdo que cantaba músicas viejas, lo escuchaba, luego me explicaba quiénes eran esos cantantes, empezaba a entender ese mundo, luego tomaba un cubierto y me lo daba para que cantara, al cantar jugaba que era alguien diferente, eso me elevaba la sonrisa, hasta que los vecinos se quejaban y de golpe nos bajaban a tierra, sin embargo esos momentos sellaron mi destino, el ser un hombre de arte, no fui músico, ni cantante, soy un actor, mimo, un servidor del teatro, gracias viejito por esas aventuras.
Es emocionante hablar de mis padres porque ellos son parte de mi historia y lo que aún tengo que escribir en ella.
Ahora solo puedo decir que soy feliz, persigo mis sueños, Soy un fiel amante de mi novia, el teatro, que alimenta mi espíritu, por ti el respirar tiene un sentido diferente. En resumen me veo como un niño jugando con sus barquitos de papel en esos charcos de colores imposibles, en esas luchas para muchos inútiles y para mi necesaria. Creo en el teatro como fuerza renovadora del ser y salvadora, a mí el teatro me salvó en miles de formas posibles, los niños que crecieron conmigo ya no están en este plano terrenal y si lo están, están a punto de morir ya que padecen de cáncer en sus espíritus, el teatro resuelve parte de mis enigmas. Me hace evolucionar a cada instante, contigo aprendí amarme, entenderme y luego amar lo que me rodea, sentir respeto por la vida. .
Por último soy Andy Núñez amante de la literatura y del teatro, hijo de unos padres maravilloso, padre de una bella hija, mimo de oficio, actor, emprendedor y luchador de la asociación civil Teatro Tempestad..
Gracias por emprender este viaje junto a mi.