Quizás a ustedes al igual que a mi les ha surgido la pregunta de ¿qué es disfrutar la vida?, ¿qué es ser feliz?. Hay quienes asocian disfrutar con el placer de la sexualidad. También están quienes piensan que disfrutar es pasar un buen rato con sus amigos, o viajar, u obtener los bienes que deseaban, lograr las metas que se han propuesto como graduarse y obtener el trabajo de sus sueños, y habrá quienes encuentren placer en la soledad aprovechando su tiempo para encontrarse en si mismos.
La felicidad se define como "Un estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar algo bueno". Lo que nos hace preguntarnos: si la felicidad es circunstancial ¿es posible vivir disfrutando plenamente de la vida? ¿o simplemente es una serie de sucesos que nos placen llenando ese vacío?
Inevitablemente la vida viene acompañada de sucesos que nos causan sufrimiento, como la enfermedad o la muerte. Sin embargo un filósofo llamado Epicuro logró establacer una serie de conclusiones sobre qué necesitamos para ser realmente felices.
Epicuro nació en Grecia en el año 341 a.C, desde muy joven empezó a estudiar las ideas de Platón pero al no estar de acuerdo con muchas de ellas decide desarrollar su propio pensamiento filosófico. Para esto el filósofo compró una gran casa y comenzó a vivir con sus amigos, en donde cada uno tenía una habitación propia. Esta casa la llamaban "El Jardín" y fue donde fundó su escuela filosófica llamada Epicureismo. En el Jardín podían aprender sobre mujeres, filosofía y esclavitud.
A diferencia de Platón, que pensaba que el alma era inmortal y que nosotros podíamos reencarnar varias veces, Epicuro consideraba que todo esta compuesto por átomos, por lo tanto al morir los átomos del alma se disolvían en el cuerpo y de esa forma dejábamos de existir, entonces al plantear que solo tenemos una vida y que no habrá otra después de la muerte, el filósofo dedica sus estudios a la búsqueda de la felicidad, llegando a la conclusión de que es a través del placer, que para él no era más que la ausencia del dolor.
Su doctrina se basaba en la mesura que consiste en evitar placeres que con el tiempo podrían causar dolor, y a su vez se plantea que a veces es necesario pasar por algo de sufrimiento para evitar uno mayor.
Epicuro propuso tres principales fuentes de felicidad una vez satisfechas las necesidades básicas de cada individuo:
La amistad
"De cuantos bienes proporciona la sabiduría para la felicidad de toda una vida, el más importante es el de la amistad".
La amistad era considerada por Epicuro el estado más placentero para la naturaleza humana, por lo que en su doctrina es un pilar para la felicidad ya que a diferencia de las relaciones románticas o sexuales, las personas con sus amigos tienden a ser decentes y no posesivas.
Vida sencilla
A veces pensamos que para ser felices es necesario mucho dinero, y tendemos a no reconocer los sacrificios que pasamos para conseguirlo: la envida, las traiciones, largas horas, etc. Lo que hace realmente satisfactorio, decía Epicuro, no era el dinero sino que, al trabajar ya sea en grandes o pequeños grupos, sentimos que estamos ayudando a otros a nuestra forma para contribuir a mejorar el mundo. No es una gran suma de dinero lo que queremos en el fondo, sino la sensación de hacer diferencia.
El epicurismo consideraba peligroso rodearse de lujos, ya que si la persona que acostumbra a estos y en algún momento de su vida llegasen a faltar, esto podría causar un gran sufrimiento al individuo. Además para adquirir esos lujos habría que trabajar más tiempo e invertir más esfuerzo para obtener más recompensas, por lo que no tendríamos tiempo de realizar actividades que consideramos más placenteras. Es otras palabras, aquel que necesita menos, trabaja menos y puede disfrutar más.
Tranquilidad Mental
Epicuro consideraba importante buscar la paz mental a través de estudios, reflexión y meditación; y que para conseguir esa tranquilidad era necesario vencer el miedo. Para ello recomendaba el tetrafármaco, que antiguamente era un remedio elaborado con cuatro elementos. Este era usado para desprender sustancias dañinas del cuerpo aplicándose en heridas abiertas. Basándose en esta cura, el filósofo creo un remedio para conseguir una vida más feliz que concluían en:
No temas a los dioses. Los griegos creían que a fin de que sus dioses no los castigaran le debían rendir culto, y así evitar enfermedades, sequía o inundaciones, etc. Epicuro creía que si existía algún ser divino este no tendría la intención de castigar a la humanidad, que estos fenómenos tenían origen en la naturaleza y que era más fácil comprenderla a través de la ciencia que haciendo sacrificio a los dioses.
No temas a la muerte. Para el filósofo la muerte era la privación de los sentidos, al morir dejábamos de sentir todo inclusive el dolor. No creía tampoco en una segunda vida, y por ende tampoco en algún infierno, es decir que para Epicuro la muerte no es nada.
Lo bueno es fácil de conseguir. Epicuro consideraba que debíamos aprovechar los momentos más satisfactorios de la vida, como tomar un vaso de agua, tener comida, estar en un lugar limpio y evitar la ambición que no es necesaria para la vida misma y que a la vez traía sufrimiento al individuo.
Lo doloroso es fácil de soportar. Todo lo que nos cause inquietud y espanto es pasajero. Decía el filósofo que cuando enfrentábamos una situación que nos generara angustia, lo único que debíamos hacer era recordar que esta situación no sería permanente y por lo tanto no debíamos temerle.
El epicurismo nos invita a analizarnos a nosotros mismos. Quizás entre tantas preguntas nos encontremos con la felicidad detrás de los pequeños momentos que nos causan placer y tal vez podamos diferenciarlos de aquellos nos causan dolor, ya sea ocasional o que repercutan en los años.
Cuéntame, para ti ¿qué es la felicidad?