Revelaciones de un desconocido
Hoy al caminar por estas tierras nuevas
me viene el recuerdo de todos ustedes las personas que amo.
Al mismo tiempo tengo la sensación de que mi cuerpo se reduce
haciéndose cada vez más pequeño y vulnerable.
Junto a la incomodidad de sentirme desvalido
comienzo a experimentar emociones excepcionalmente placenteras
cuyos recuerdos estaban en sitios olvidados de mi memoria.
Yo sabía que los había sentido alguna vez, pero no los recordaba.
Entonces, con la sonrisa dibujada en mi rostro
levanté la mirada y pude comprenderlo todo.
Un cielo totalmente despejado y abierto
de un color azul tan intenso como hermoso
parecía querer aplastarme en el intento de comunicarme algo.
En ese instante pude verme cuando era niño
acariciado por aquellas manos que me consideraban lo más hermoso sobre la tierra.
Estaba sumergido en un manantial de amor.
Mi ser no diferenciaba el presente y el pasado porque era el mismo amor.
Aquel amor que sentí de mis padres
del amor que siento ahora por mí mismo
por mi familia y el amor que en forma avasalladora
me concedía aquella naturaleza exuberante.
Fue en aquel momento que le dí gracias.
Mi corazón se comprimió y le dí gracias a lo que fuera que me estaba transmitiendo su amor
llevándome al pasado y trayéndome de vuelta de formas instantáneas, rápidas y contínuas.
Mis lágrimas brotaron y le dí gracias.
Le dí gracias por todo lo bien que me había tratado.
Por todo lo que soy y todo lo que tengo.
Por aparecer ustedes en mi vida, mis personas más queridas.
Por haberme dado la oportunidad de cultivar mi mente y abrir mi espíritu.
Por considerar amigos a los que considero.
Por estar justo en aquel sitio perfecto de tranquilidad absoluta.