Una introducción necesaria
Este domingo, Matanzas clasificó para la final de la Serie Nacional de Béisbol número 64. Muchos, entre los que me cuento, dábamos a Matanzas por finalista, pero nadie pensó que ganaría el juego de ayer, cuando llegaron perdiendo por 6 carreras al final del encuentro.
En el juego hubo de todo, pero evidenció las grandes carencias que tenemos a la hora de gestionar cada una de las partes del juego, así como la necesidad de que nuestros directores técnicos, entrenadores de pitcheo y todos los que comandan los equipos sepan llevar a feliz término una victoria.
En esta publicación daremos nuestro parecer sobre esta semifinal de playoff y otros elementos que considero necesarios y que deben ser atendidos.
Matanzas vs Industriales: una final adelantada
Para muchos, esta serie fue una final adelantada por la calidad de ambos equipos, su paridad y la solidez en cada una de las fases del juego: un buen cuerpo de lanzadores, una ofensiva de primera y una buena defensa. Aunque, a juicio de este creador, Matanzas superaba a Industriales y a los otros dos equipos de la otra semifinal, porque sus jugadores regulares están contratados en ligas foráneas, lo que les da un plus adicional de calidad.
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Los dos primeros encuentros los ganó Matanzas, aprovechando su condición de local. Los dos siguientes partidos, Industriales devolvió el golpe y empató la serie al mejor de siete.
En el quinto juego, los Cocodrilos de Matanzas se adelantaron y pusieron la serie a punto de mate.
Sin embargo, los Leones de Industriales, jugando en sus terrenos, no se darían por vencidos y kkegaron ganando al final del sexto juego por nueve carreras contra tres.
Para tener una idea de que todos daban a Industriales por ganador, el director del equipo de Matanzas cambió algunos titulares por jugadores del banco para evitar lesiones y prepararse para el séptimo juego.
Y fue allí donde comenzó la debacle industrialista, pues su bullpen fue incapaz de detener la ofensiva rival, su defensa falló y la dirección no encontró la fórmula para alcanzar una victoria que forzaría el juego 7 y la posibilidad de disputar la final del evento deportivo más importante del país.
Matanzas lo aprovechó todo y empató el juego a nueve carreras. En la décima entrada, Industriales anotó dos veces, pero al final del juego Matanzas los dejó tendidos con un Grand Slam de José Amauris Noroña.
De esta manera, Matanzas vuelve a una final del béisbol cubano con la etiqueta de favorita y espera por mi equipo, Las Tunas, o por Artemisa, que están envueltos en un playoff que marcha favorable para los primeros por tres juegos a dos.
Un comentario final
Matanzas ha llegado a la final por méritos propios, pero el partido de ayer es un reflejo de la falta de visión, tacto, seguimiento del rival y de todos los elementos que conforman la dirección técnica dentro de este deporte.
No es posible que el cerrador de un equipo no abra la novena entrada y lo traigan solo cuando hay males mayores dentro del equipo.
Es imposible que los directores no se preparen para un posible escenario y no tengan variantes preparadas ante una mala salida de su cerrador.
No se puede permitir que los jugadores no estén concentrados en su trabajo y se den situaciones como los fallos seguidos en la defensa, que dan a entender que son principiantes los que están jugando y no jugadores que se dedican a esta actividad.
De momento, Matanzas ya está anclada en la final y espera por su rival. En cualquier caso, es el favorito para llevarse la corona a su estadio.
¿Qué piensa usted?
Nota: Utilicé el traductor DeepL Translate.

