Cuando vine a vivir a Tenerife, una de las primeras cosas que hice fue subir a la cumbre del Teide. Con algo más de 3.700 metros de altura, el Teide es el pico más alto de España y está considerado el tercer volcán más alto del mundo, si se toma como base su lecho marino. El Teide es un volcán que en la actualidad se encuentra dormido aunque sigue generando cierta actividad y se espera que en un futuro (esperemos que no demasiado próximo) vuelva a erupcionar de nuevo.
Tras un bellísimo camino por carretera de casi 2 horas de duración, y tras atravesar el parque nacional de Las Cañadas, se llega a la base del volcán donde nos espera un teleférico que nos permite acceder hasta una estación superior, desde la cual parten dos senderos que bordean el pico, y que ofrecen maravillosas vistas; pero también parte un tercer sendero por el que se puede ascender aproximadamente 600 metros, con un considerable desnivel, hasta la cima del volcán.
La primera vez que subí a la cima del Teide tuve la inmensa suerte de que el día estaba totalmente despejado y la visibilidad era total. Desde la cima no solo pude contemplar la totalidad de la isla de Tenerife, sino también divisar las otras seis islas que conforman el archipiélago canario.
El ascenso no es extremadamente complicado a pesar de que se nota mucho la falta de oxígeno, pero si existe una característica muy peculiar que lo distingue; se trata de un fuerte olor a azufre que emana del cráter del volcán. Según antiguas leyendas guanches, el cráter del volcán Teide era la entrada a los mismísimos infiernos y la morada del demonio Guayota.
Antes de que los españoles conquistaran las islas Canarias a finales del siglo XV, el archipiélago estaba habitado por el pueblo guanche. Los guanches fueron un pueblo aborigen que se cree que habitaba las islas canarias desde aproximadamente el siglo VI a.C y que parece ser que tienen sus orígenes en los antiguos beréberes del norte de África.
Los guanches se dedicaban a la agricultura y la ganadería, y como todos los pueblos y civilizaciones antiguas, creían en la existencia de dioses y demonios, y elaboraron multitud de historias y leyendas en torno a ellos, muchas de las cuales han persistido durante siglos hasta nuestros días.
He aquí la leyenda de Guayota el Maligno
En la isla de Tenerife, los guanches adoraban a un dios bueno y supremo llamado Achamán el Grande, a quien consideraban el Sustentador de los Cielos y la Tierra; pero también creían en la existencia de un demonio, llamado Guayota el Maligno, que habitaba en el interior del volcán Teide (Echeide para los guanches).
Los guanches pensaban que el cráter del volcán era la entrada al infierno, y Guayota era el responsable de provocar las erupciones y hacer correr los ríos de lava que asolaban y castigaban a la isla y a sus habitantes; para aplacar la ira del demonio, los guanches realizaban rituales y le ofrecían multitud de regalos y ofrendas.
Guayota no se encontraba contento con el sufrimiento que provocaba a los aborígenes, así que en cierta ocasión y para castigarles aún más, tomó la decisión de raptar a Magec, que estaba considerado como el dios de la luz y el sol, del día y de la noche. Guayota se llevó a Magec al interior del volcán y este comenzó a rugir y expulsar lava, sumiendo a la isla en una completa oscuridad y desolación.
Los guanches, atemorizados por lo catastrófico de la situación decidieron pedir ayuda al dios Achamán, quien conmovido por la desgracia que asolaba a su pueblo decidió enfrentarse a Guayota.
Achamán iba armado con sus poderosos rayos y Guayota con el poder de su fuego; la lucha fue encarnizada pero el dios Achamán consiguió la victoria, liberando a Magec y devolviendo la luz y la tranquilidad a la isla de Tenerife.
Y como castigo, Achamán decidió encerrar a Guayota en el interior del Teide, taponando la entrada del cráter; desde entonces Guayota vive encerrado en su interior sin poder salir.
Si alguna vez tienes la oportunidad de subir hasta la cima del Teide podrás oler el azufre que desprende la respiración de Guayota desde su interior y quizás tengas la oportunidad de escucharle moverse por las entrañas del volcán , esperando algún día liberarse y salir a su exterior para desatar de nuevo su ira.
Fuentes:
http://www.naturascape.es/la-historia-de-guayota-el-maligno/
https://sobrecanarias.com/2008/10/14/la-leyenda-de-guayota-el-dios-maligno/
http://leyendascanarias.blogspot.com.es/2011/06/guayota-el-maligno.html?m=1
http://www.canariasenred.com/la-leyenda-de-guayota-el-demonio-morador-del-teide/