Ulises Flores
22/09/2019
¡Saludos cordiales apreciado Stem-lector y público en general!
Te expreso afectuoso agradecimiento por interesarte en conocer aspectos ecológicos para mejorar nuestra relación con la biodiversidad, entorno y naturaleza en general... siéntete libre de apreciar la perfecta relación y equilibrio natural que tienen la abeja y la planta, el tiempo que desees. Es una milenaria y necesaria relación natural, hoy por hoy atravesando severos efectos antropógenos (causados por el hombre) que amenazan su existencia y por consiguiente la biodiversidad en general.
Flores melíferas de Lavanda reciben la visita de una ejemplar Apis mellifera
Si tienes curiosidad por conocer de manera sencilla y didáctica este ciclo biológico (planta y abeja), tu cerebro te estará gratificando la inteligente decisión con una buena cantidad de endorfinas puesto que la combinación cromática y frescura fotográfica conjugada con el explícito contenido temático te hará segregar estos bioquímicos de la felicidad. ¡Así que disfruta la lectura con confianza!
La abeja melífera (Apis mellifera) es una especie de insecto apócrito miembro de la familia de los ápidos, clasificada taxonómicamente por el científico naturalista Carlos Linneo en 1758. Su árbol filogenético aún se le escudriñan raíces, hace pocos años se divulgó en Nature Genetics los resultados de un estudio realizado por un equipo de investigadores de diversos países, en el se afirma que los ascendientes primitivos de la Apis mellifera se originaron en el continente asiático y no en África como se creía.
Perfil vertical derecho de la Apis mellifera
Este árbol evolutivo de los himenópteros habría germinado hace unos 300 millones de años, iniciando la era Mesozóica, tiempo geológico que se corresponde con la formación del supercontinente Pangea; habiéndose dado el reacomodo continental se generaron mejores condiciones que permitieron el origen y adaptación de diversas especies, entre ellas las abejas primitivas que se caracterizaban por ser entomófagas, es decir que se alimentaban de insectos de menor tamaño que merodeaban las flores.
Con el proceso evolutivo en marcha y las variaciones ambientales, experimentaron cambio de hábito alimentario y se convirtieron en especies nectívoras, entonces pasan de insectívoras a alimentarse del néctar y polen de la flora melífera; verbigracia, el ejemplar de la imagen se encuentra alimentándose de esta llamativa planta de lavanda (Lavandula angustifolia), apreciada por su fragante aroma, atrayente color violeta y suculento néctar.
Las abejas melíferas pueden llegar alcanzar una longitud de 15 mm, medida proporcional con su ovalada forma con ancho corporal promedio de 5 mm, son de color ámbar con tonalidad oscura y anillos amarillos. Dependiendo de su pureza genética el color negro podría sustituir al ámbar y predominar en su cuerpo; en tanto, la tonalidad de sus estrías podrían cambiar de oscuro a más suave.
Su naturaleza cromática es su mejor dispositivo de defensa, sin restar importancia al temible aguijón; los animales con colores bien pronunciados son respetados por sus depredadores, es un mecanismo biológico que por ley natural advierte a las especies oportunistas, depredadoras y otras que intenten invadir o asaltar su demarcado territorio.
Estas criaturas son capaces de movilizar sus nervadas alas más de 220 veces por segundo, de esta manera, durante su vuelo generan un temible zumbido. En las imágenes apenas se observa un par de alas transparentes y visibles más que todo por las nervaduras que son finas líneas conductoras de hemolinfa, sangre de estos insectos. No obstante, poseen dos pares de alas de cada lado, un par de alas superiores y otro inferiores; esto hace posible su estabilidad durante el vuelo, sobre todo al ser transportistas por naturaleza.
Ahora bien, cuando se disponen a volar se realiza un despliegue alar y a su vez un sincrónico enganche del ala superior e inferior (en cada lado) a través de diminutos garfios que se enganchan perfectamente para funcionar como una sola ala que desafía las leyes aerodinámicas. Como puedes ver, estas alas no cuentan con un sistema muscular que les permita su rápido aleteo, los movimientos se producen gracias al trabajo de los músculos torácicos que es donde encajan los miembros superiores.
FuenteEl tórax de la abeja consiste en las alas, las patas y los músculos que controlan su movimiento. Su ala delantera, que es típicamente más grande que el ala trasera, se utiliza para el vuelo y como un mecanismo de enfriamiento, mientras que este último se utiliza para alejar el calor y enfriar la colmena.
Otra característica biofisiológica es que la abeja melífera adaptó su organismo para no hibernar, es decir no entra en estado letárgico como otras especies de abejas. La Apis mellifera es una especie social y está organizada en colonia donde se refugia acurrucándose durante el invierno para controlar la temperatura corporal y nutrirse del alimento almacenado.
Las abejas melíferas por su condición comportamental se encuentran entre los niveles más altos de organización comunitaria, a saber en la escala de animales eusociales; podría hacerse la analogía con el legendario ejército espartano de la Grecia clásica. Con este disciplinado carácter organizativo estratifican su casta colonial en una reina, las obreras y los zánganos.
En la colonia monárquica de la Apis dió un golpe de Estado a la teoría Darwiniana sobre la evolución y relación sexual en las especies. Para la abeja Reina ella solamente tiene derecho a disponer de los machos que son denominados zánganos, para aparearse y fecundar. De esta manera, una vez haya copulado y sea fecundada podrá depositar huevos fecundados, de los que nacerán abejas obreras (no fértiles).
Ahora te preguntarás de dónde provienen los machos (zánganos) entonces. Nacen del desove de huevos infecundos que la misma Reina genera a través de un complejo proceso embrionario de óvulos sin fecundar donde intervienen diversos factores, a este proceso se conoce como Partenogénesis.
FuenteLas abejas obreras son hembras infértiles. Ellas segregan la cera utilizada para construir los panales y son también las encargadas de limpiar y mantener la colmena, criar a las larvas, vigilar el panal y recolectar el néctar y el polen.
El ciclo de vida de las obreras es relativamente corto, unos 90 días aproximadamente; aunque dependiendo del uso de su aguijón, un apéndice orgánico modificado de la glándula abdominal, capaz de emponzoñar a animales o personas causando fuerte dolor a causa del pinchazo y transmitir toxinas venenosas. No obstante, al intentar retirar el mismo, la glándula abdominal se desgarra y de esta manera muere la abeja.
A diferencia de las abejas obreras, los zánganos no poseen avipositor (aguijón). Su principal función dentro de la organización colonial es copular y fecundar a la reina, proceso sexual que se realiza durante el vuelo. Consumado el acto sexual el zángano muere, ya que su aparato reproductor sufre un desgarramiento genital.
El proceso de polinización es imprescindible para biota en general, es a través del transporte y dispersión del polen que se genera y garantiza la biomasa vegetal en mayor proporción. Contenedores polínicos ubicados en las anteras de las plantas angiospermas (con flores) están repletos de diminutos granos.
Cuando los animales polinizadores y específicamente la abeja melífera entra en contacto con los estambres de la flor cuando se encuentra efectuando la extracción de néctar, su peludo cuerpo, alas, patas y antenas se impregnan de polen; de esta manera, al ir de flor en flor y recorrer diferentes plantas, volar kilómetros de distancia para buscar y transportar alimento, se va esparciendo el polen. Tan importante es la función biológica y ambiental que cumplen estos insectos, que la FAO ha reconocido su vital labor:
FuenteLa polinización constituye un proceso fundamental en los ecosistemas terrestres, tanto los naturales como los gestionados por el hombre. Es vital para la producción de alimentos y los medios de vida de los seres humanos y vincula directamente los ecosistemas silvestres y los sistemas de producción agrícola
El impacto ambiental sobre estos polinizadores por excelencia se ha hecho notar en varios países apícolas. Aunque es un problema multifactorial, destaca las variaciones de temperatura, precipitación y sequías a causa del cambio climático; la contaminación ambiental proveniente de la industrialización a base de tecnologías que no se ajustan los parámetros y niveles permisibles de emisión de efluentes gaseosos.
Por otra parte, métodos de producción agrícola que emplean indiscriminadamente agrotóxicos que vienen rompiendo el equilibrio ecosistémico entre plantas y abejas, son alarmantes. Las consecuencias de estás deletéreas (mortíferas) acciones preocupan a organizaciones ecologistas, FAO y apicultores. Las pérdidas no se confinan a lo económico o social por la merma en la producción de miel y cera, sino que va más allá de lo crematístico.
Con el exterminio de los polinizadores se reduce drásticamente la biomasa vegetal y por consiguiente los alimentos, esto repercute en la fauna silvestre herbívora y también carnívora porque se trata de un sistema como tal... Urge repensar en nuestros modos de producción de bienes y servicios, entre estos el componente agrícola. Hasta aquí mi compartir descriptivo sobre esta noble especie polinizadora.
Referencias
- Abeja melífera enlace
- Acción mundial de la FAO sobre servicios de polinización para una agricultura sostenible enlace
- Apis mellifera enlace
- Cuál es la importancia de las abejas enlace
- Historia evolutiva de las abejas enlace
- Las abejas y el medio ambiente enlace
- Las abejas vienen de Asia enlace
Recursos
Cámara de equipo móvil Iphone 6 plus
Agradecimiento al profesor Luís Paz (
Agradecimiento al apoyo brindado por
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y comunidades que apoyan contenido original.