¡Hoy me sentí en la gloria!
Después de un montón de tiempo sin ver una arepa, hoy mi árabe favorito me consiguió harina P.A.N. y pude comerme una arepa. Y es que a pesar de conseguirse por ahí con los innombrables revendedores (los bachaqueros en la espantosa neolengua venezolana) a precios exorbitantes, yo sistemáticamente me he negado a comprar a esos revendedores y a hacer cola. Si no se consigue normal pues no se come arepa y punto 😒.
Hoy en el lugar donde siempre hago las compras, un abasto de unos amigos árabes, tenían unos poquitos paquetes y ellos en reciprocidad a la lealtad de su asidua clientela, nos guardaron un kilo. Ya sé, es poquísimo 😢!... Pero es mejor que nada; y me vino como anillo al dedo porque había preparado una sopita de costilla y bueno, la combinación perfecta! 😄
En estos tiempos de crisis y escasez, estas pequeñas victorias realmente se disfrutan. Y no, no deja de molestar que las cosas tengan que ser de esta manera, que comerse una arepa - un hecho que era cotidiano, normalito - ahora sea algo por lo que te sientes feliz. Y allí es donde yo digo que ha habido aprendizaje, ya no damos las cosas por sentado, hemos aprendido a valorar las pequeñas cosas y a apreciar lo que tenemos.
La vida está hecha de pequeños momentos, esos en los que haces las cosas que te gustan con la gente que amas...