Un sonido en mis oídos empezó a sonar, pensé que estaba dormida pero quizás no. El sonido se hacía cada vez más fuerte, como una especie de zumbido o una estación de radio que no sintonizaba bien. Mi cuerpo se tensó y no podía moverme, el zumbido era cada vez más fuerte, y de pronto sentí una mano tocándome la pierna...
Abrí mis ojos y mi corazón comenzó a latir con la fuerza de una turbina, una forma humana con brazos muy largos estaba agazapada cerca de mis pies; en completa obscuridad logré ver su silueta negra y espesa. Sonrió con autosuficiencia al darse cuenta que la miraba, sus dientes afilados estaban en una boca sin labios. No vi sus ojos por la oscuridad, pero estaba allí mirándome y yo no podía quitarle la mirada. Hizo ademán de acercarse más a mí, sin embargo, no lo hizo, solo movió un poco sus garras en mi pierna y alargó su otro brazo hacia mí para intentar tocarme. El zumbido no paraba y esa cosa estaba allí a mis pies, quizás esperando el momento para atacar.
Eso, seguía sonriendo porque sabía el miedo que causaba en mí, el corazón se iba a salir de mi pecho y yo seguía sin poder moverme. Fui valiente y quite la mirada, cerré los ojos y empecé a orar. Hubo un zumbido fuerte, un chillido y abrí de nuevo los ojos sobresaltada, como quién despierta de una pesadilla. Miré a mi alrededor y todo seguía oscuro, pero solo la oscuridad de la noche, ya la sombra tenebrosa no estaba. Mi estómago se revolvió, estaba agitada mirando a cada rincón de la habitación rogando porque ese ser no volviera aparecer. Tomé mi teléfono para alumbrar la habitación y vi la hora: 3:00 am, la hora de los demonios.
Sigo sin poder dormir, mis ojos aunque están pesados no se cierran. Y por alguna razón siento que esa cosa está ahí invisible, acechándome.
Esta no es una historia de terror inventada, es una historia real…
¡Muchas gracias por leerme y por estar aquí!
Eres siempre bienvenido a leer y compartir las experiencias, emociones y sentimientos que muchas veces me consumen.
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