Cuando entiendes lo insignificante que eres ante el tiempo, la vida, el espacio y mas aun ante el universo, puedes llegar al el entendimiento de tu objetivo, tu deber, tu misión, también insignificantes pero quizá algo menos si haces lo correcto, que es lograr un adelanto en la evolución, el actuar o el añadir un nuevo conocimiento al saber humano. Cada experiencia en tu vida puede ser útil a quien viene tras de ti. Por ejemplo, si te ocurrió o hiciste algo que te permitió evitar una operación de corrección en el futuro, es una obligación divulgarlo para que otros, que por su juventud no sepan corregirlo a tiempo, lo puedan hacer. Has el bien sin saber quien, sin egoísmo.