Todos sabemos que el agua es esencial para permanecer vivos. El agua a veces calma, a veces en constante movimiento, nunca es la misma. Al leer el tema de esta edición del concurso no pude evitar participar. Llevo cierta carga emocional en mi andar, pero no me detiene. Fluyo a través de los días que pasan como el agua en el río, acaricio los problemas como el agua a la roca, quizá los envuelvo de la misma manera, pero sigo fluyendo.
En esta ocasión, la serie de fotos que les presento tiene alrededor de un año de antigüedad, nada reciente, ni mucho menos uno de mis mejores trabajos, pero plasma uno de mis lugares favoritos en el mundo, las conservo como un recuerdo.
El agua corriente arriba nunca es la misma, mucho menos corriente abajo, siempre está en constante movimiento, siempre cambiante, pero siempre pura. Así voy por la vida, cambiando y fluyendo. Calando las rocas que se crucen en mi caudal, abrazándolas y dejándolas atrás.
Dejé atrás la pureza de una vida al pie de la montaña, en busca de una vida diferente; generé el cambio al fluir con la corriente. El agua siempre cala a la roca con su continua afluencia, tal como nuestra constancia a los problemas.
El agua siempre ha sido objeto de mi interés, tengo muchísimas fotografías de reflejos, ríos, playas, lagos.. Pero me decidí a mostrar estas tres particularmente, para homenajear el lugar que dejé atrás al emigrar, al ir con la corriente, siempre hacia delante.
Cámara: Nikon D40
Lente: Nikkor 18-55mm
Edición: Lightroom - Snapseed
Ubicación: Páramo La Culata, Mérida, Venezuela
Si te interesa participar en este concurso y desafiar tu creatividad, puedes ver el post original de Cervantes con las bases del concurso.