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Cuando el sol se levanta,
el silencio reina en la ciudad;
algunos despiertan antes,
otros prefieren quedarse
pegados a las sábanas,
tratando de ignorar la realidad
que se les viene encima.
Uno a veces desea despertar
con lentitud, como si
la prisa fuera solo una molestia;
pero en estos tiempos
y en este mundo caótico,
la prisa parece tener prioridad
sobre la lentitud.
Por esa razón hay veces en que
uno solo desea cerrar los ojos
e imaginarse estar en un bosque,
escuchando la paz, las aves,
el ulular del viento,
el olor de las flores silvestres,
los animales caminando por
senderos conocidos.
Pero lo único que puede hacer
ante las prisas del mundo moderno
es suspirar un par de veces antes
de levantarse, ver las noticias,
desayunar y marcharse al trabajo,
a la escuela, a donde se tenga que ir.
Pero el consuelo que se tiene es
que, al menos en un fin de semana,
uno puede disfrutar de la lentitud
de las mañanas sin mayor conflicto
que quedarse sin una buena taza de café.
