Para Carlos no había forma de entender lo que sucedía, una asamblea de ese tipo era algo que en su mundo sería una reunión fallida, pero ahí todos parecían conformes. Lo único que más o menos le pareció constante fue un sonido, que se repitió una y mil veces, -tik. –tik, -tik, pero tuvo que esperar al final de todo el movimiento para poder preguntarle a alguno de los participantes qué quería decir ese sonido que se repetía tanto. Y le dijeron algo que en su momento no representó nada, el –tik es el nosotros.
Muchos años más tarde, cuando Carlos nos hablaba de eso, después de haber vivido por 20 años con los tojolabales, otro grupo maya con la misma característica de siempre estar haciendo uso del –tik, nos contaba la profundidad del nosotros entre algunos grupos mayas. Y es que al parecer en esas lenguas existe una palabra clave, que se enuncia de forma fundamental para darle sentido al modo en que se vive. Al parecer en español y las demás lenguas occidentales no es claro que haya una palabra clave, algo que muestre algo propio en la cultura.
El nosotros no es la simple pluralización del yo.
Para los mayas-tojolabales es el fundamento más importante de su vida cotidiana y es que el nosotros incluye a todos los integrantes de la comunidad donde siempre se está pensando desde el colectivo y no desde la individualidad. Pero que no se entienda por esto que se hace menos al individuo, más bien lo contrario, el hecho de que se preocupen por la comunidad hace que se desarrolle mejor el individuo.
Comunidad maya-tojolabal (de mi autoría)
Y es que la cosmovisión del nosotros se opone al individualismo, pero no a la individualidad. Es en el primer caso donde encontramos que el individuo tiene una visión egocéntrica donde lo primero que se debe de hacer es satisfacer sus necesidades y deseos sin importarle si los demás están bien o mal, o si sus acciones provocan que los demás se vean perjudicados. En cambio un individuo que se enfoca en la colectividad y primero ve en el bien común, al final se ve recompensado con la ayuda mutua y mejora su vida y junto con el la de los otros.
Individualismo no individualidad
El nosotros integra a todos por igual, esto incluyendo a todos los seres con corazón, que a fin de cuentas se habla de todos los seres. Pues las plantas, los animales, el río, la montaña conforman parte de ese nosotros. De ahí que estos pueblos se preocupen por cuidar y proteger la naturaleza, porque no la ven como un objeto que deba de ser explotado sino como una integrante más de su colectivo que al ser protegida también los protege a ellos.
Es muy común pensar individualmente, pero eso sólo trae a la destrucción, porque es suponer que podemos disponer de los otros, ya sean animales, plantas o la montaña. Como ocurre con las minerías que destruyen la tierra por conseguir ciertos elementos sin importar que después eso traiga consigo la destrucción gradual de la naturaleza y con ello la humanidad.
Ese nosotros es el fundamento de la vida comunitaria, una vida a la que probablemente los que estamos sumergidos en la cultura occidental no hayamos experimentado, porque tenemos otra visión del mundo, que por otro lado a veces parece que está destruyendo el planeta. Así que tendríamos que preguntarnos si no sería mejor voltear a esta otra cosmovisión que tiene un trato más racional con el medio ambiente y que quizá en un futuro nos puedan enseñar a sobrevivir en comunidad.
Carlos Lenkersdorf fue profesor de Filosofía en la UNAM, vivió por veinte años en comunidades mayas-tojolabales.
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