Hola amigos, como cada viernes este blog trae contenido sobre sexualidad, hoy realizaré un breve análisis sobre la la contrucción de la sexualidad en el individuo.
La real academia española define la sexualidad en una de sus acepciones como apetito sexual, propensión al placer carnal.
La sexualidad puede ser vista como un acto de inteligencia, no por el hecho en si, sino como un acto creativo capaz de llegar a la reproducción del ser, que se construye a partir de la interacción con el mundo. El cuerpo es el centro de las vivencias a partir del desarrollo biológico, psicológico, y sociocultural, los cuales están en constante desarrollo por la relación del individuo con la sociedad, y es allí donde el cuerpo es objeto de concepciones, tradiciones, discursos y saberes, bajo el poder de la racionalidad dominante llevando a controlar el cuerpo, demarcando las zonas permitidas y prohibidas.
Por su parte, los comportamientos sexuales quedan cuidadosamente reglamentados en buenos, malos, normales, anormales, correctos, desviados, aceptados, rechazados por lo normativa sociocultural que ordena códigos y otorga sentidos morales, religiosos, higiénicos y educativos.
La sexualidad entonces, como proceso de conocimiento es un acto de descubrimiento, exploración y reconocimiento; el cuerpo es el punto de partida del conocimiento, que inicia a través de las experiencias corporales, manifestaciones sensoriales y motrices que se inician en la niñez.
En fin, el individuo sensibiliza su cuerpo, la piel, los sentidos como expresión inteligente del conocer en la medida que le brinda goce, disfrute y placer, de esta forma emerge la sexualidad en niños, adolescente, hombres y mujeres, como un acto de inteligencia asociado a la sensualidad y la ternura, pero si por el contrario esas experiencias de descubrimiento desde la niñez se presentan en ambientes carentes de ternura, sensualidad, respeto y amor y se vinculan a experiencias traumáticas, temerosas, agresivas o dolorosas, ésta se asociará a la transgresión del cuerpo.
Se trata entonces como adultos de disfrutar de la sexualidad o sanar si existiese algún vestigio de transgresión y como padres de educar a nuestros hijos en una ambiente armonioso para lograr que en sus descubrimientos se incluya la ternura, y así apoyar en esas bases la construcción de su sexualidad.
Fuente: Publicación apoyada en las investigaciones de Cabral (2010)