¡Hola amigos!
El día de hoy quiero conversar con ustedes sobre las oportunidades que ofrece nuestro sentido del olfato en el aprendizaje.
El olfato está compuesto por billones de pequeñas células pilosas, juntas forman una especie de puente entre la nariz y el lóbulo frontal del cerebro, permitiendo diferenciar entre diferentes tipos de olores.
Los olores están muy ligados a la memoria, por lo que este sentido juega un papel importante en el aprendizaje del individuo a lo largo de la vida. La fragancia que usaba nuestra madre, el olor de la comida de la abuela o el aroma que sale de la cocina al hornear una torta o pastel, pueden desencadenar una serie de sensaciones y recuerdos si estos episodios se encuentran anclados desde algún momento de la vida.
Por otra parte, el olor también es usado para alertarnos en el peligro. Cuando una persona o un animal sienten miedo, secretan feromonas que pueden fácilmente ser detectadas por algunos animales, tal es el caso del perro, y en consecuencia reaccionan al temor. Muchas veces hemos visto como los niños son capaces de detectar y alertar situaciones peligrosas, es porque a través del olfato, puede fácilmente reconocer la sensación de peligro o miedo en su medio ambiente y reaccionar para protegerse.
Durante la pubertad, el sentido del olfato adopta un papel relevante, el proceso de cambio hormonal hace que se incrementan las esencias sexuales, convirtiéndose en fuertes estimulantes para el cerebro, generando así conductas dirigidas al coqueteo y/o a la seducción.
En cuanto los tipos de olores, los agradables son recomendados cuando se inician procesos de aprendizaje, aromas como el de la canela, lavanda, esencias de flores, maderas o ciertos aceites tienden a reducir el estrés, por lo que al incluirlos en el proceso de aprendizaje, formarán una especie de ancla que nos recuerde la maravillosa experiencia de aprender. En cuanto a los olores desagradables, generan una respuesta negativa en el cerebro humano, incluso mas rápido que las imágenes o los sonidos.
El sentido del olfato entonces, es un excelente aliado en el proceso de aprendizaje del individuo, combinemos los olores agradables con experiencias agradables, éstas quedarán fijadas en la memoria, aprovechemos ese recurso que nos ofrece nuestro cerebro. Como recomendación final, ¡respira! Sal a respirar aire puro siempre que puedas, recuerda que el oxígeno es el principal nutriente del cerebro.