Recorriendo la cordillera de los Andes tuvimos la oportunidad mis amigos y yo llegar hasta el Pico Bolívar, de regreso cuando estábamos descendiendo cayó una fuerte lluvia , corrimos lo más rápido que pudimos hasta llegar a la parte más baja de la montaña para refugiarnos en la casa de piedra que sería nuestro refugio temporal mientras cesaba el fuerte torrencial.
La lluvia dificultaba el descenso de la montaña pero como equipo hicimos una cadena y pudimos bajar. Al llegar a la casa de piedra fue como encontrar el paraíso. Una casa con paredes muy fuerte que resistió los embates de la lluvia y el fuerte viento. Estuvimos aproximadamente tres horas allí hasta que la lluvia cesó.
Terminada la lluvia no pudimos emprender nuestro viaje de regreso porque la tierra estaba muy húmeda. Además, era de noche. Pernoctamos en la casa y al rayar el alba iniciamos el trayecto de vuelta a casa.
De vuelta a casa mientras íbamos por la carretera solo pensaba en lo afortunado que fuimos al conseguir esa casa de piedra que se convirtió en nuestro castillo al protegernos de la lluvia y de los fuertes vientos.
Divisores cortesía de @kattycrochet.