No hay nada que me guste más cuando vengo a visitar a mi familia en vacaciones que pasear por las calles de mi querida Málaga. Siempre llena de gente, siempre alegre, siempre preciosa y con un encanto inigualable.
Una temperatura envidiable para ser invierno hace que turistas de todo el mundo quieran visitar una ciudad que cada día está más bonita.