Antes que nada...
Dado que esta es mi primera entrada en esta comunidad, la etiqueta exige que les cuente un poco de mí. Mi nombre es Wilmar Niño, y a día de hoy tengo 23 años de edad. Teniendo 19 años tomé la decisión más difícil y más acertada que he tomado en mi vida: abandonar una carrera de 3 años de Ingeniería en Sistemas, y lanzarme a estudiar Artes, con la aspiración de convertirme en director de cine.
Estudiando en la Escuela de Artes he conocido a algunas de las personas más interesantes que habría podido imaginar, personas que han enriquecido mi vida hasta puntos que probablemente ellos no sean capaces de imaginar. Junto a ellos he aprendido y puesto en practica el maravilloso arte de "intensear", que planeo compartir con todo aquel que desee gastar algunos minutos de su día en leer las cosas que escriba por acá.
Una mención especial a la persona que me arrastró hasta este lugar, el señor Silvio Loreto (conocido por estos lados como ). Dejaré por acá una foto tomada por él (que evidentemente me estaba acosando), para que aprovechen y sepan como me veo (de espalda y algo lejos, pero sigo siendo yo).
Esta y más fotos (entre otras cosas), en mi cuenta de Instagram
Ahora sí...
Lamento haberles robado tiempo en un post titulado "Cómo bloguear nos puede volver mejores personas", pero, como he dicho antes: etiqueta. Ahora sí, compartiré con ustedes el motivo que me ha llevado a iniciar este blog. Ademas, claro está, de mis aspiraciones de volverme millonario gracias a sus jugosos votos... O.O
Desde el momento en el que comenzamos a tener uso de razón (que en mi caso llegó aproximadamente a los 17 años, pero que varía entre persona y persona), nuestra cabeza comienza a llenarse de pequeñas ideas llamadas opiniones, que poco a poco mutan, se reproducen, y se asientan en nuestra mente. Si nada las detiene, estas ideas se cristalizan, se pegan a lo más profundo de nuestra mente, y se hacen casi imposibles de borrar. De ellas derivan ideas de órdenes distintos: prejuicios, creencias, ideologías.
Si, como yo, ustedes son personas que gustan mucho de compartir sus opiniones (hagan esto de forma sistemática y comenzaran a intensear), seguro habrán tenido en alguna ocasión la siguiente experiencia: se pasan minutos, horas, "debatiendo" con una persona que tiene una opinión totalmente opuesta a la suya (el tema del que hablen hace poca diferencia, aunque la experiencia me dice que la política y la religión son punteros en el terreno de las conversaciones improductivas); en algún momento, luego de argumentos que vuelan sin parar entre ambos bandos, alguno de los dos se cansa, y se retira con toda la dignidad posible. Y entonces, aparece ese pensamiento que, luego de numerosas experiencias similares, comienza a hacerse conocido: "vaya manera de perder el tiempo..."
Así nos vemos luego de un rato intenseando. Pexels
Aceptémoslo. La frecuencia con la que este tipo de discusiones nos deja algo productivo es más bien escasa. Y quizá no es culpa de ninguna de las partes. Es muy posible que exista algún mecanismo biológico/evolutivo que nos obligue a querer ganar cada discusión en la que nos vemos envueltos (o sencillamente a creer que alguien debe "ganar").
Afortunadamente, para eso alguien (la mejor persona que ha dado la historia de la humanidad) inventó el Internet. Para que podamos ir en contra de aquello para lo que nos programó la naturaleza.
Una manera sensata de explorar nuestras opiniones
No es lo mismo gritar tus ideas en medio de una acalorada discusión, que sentarte con la cabeza fría y dedicarte a escribirlas. Lo que en el primer caso no es más que una pelea con todo aquel que ose llevarte la contraria, en el segundo puede ser una manera de conversar de forma honesta contigo mismo. ¿Honestamente creo en esto que estoy escribiendo?¿Tengo fundamentos para opinar así, o estaré dejando que mis prejuicios hablen por mí?
Mejor aun. La obligación, una vez terminada la redacción, de dejar que el mundo vea las barbaridades que has escrito, pone incluso más presión sobre tus hombros. Y es allí cuando se produce el cambio. O al menos es eso lo que quiero creer.
Mi propósito con este blog es ese. Compartir con el mundo (y por mundo me refiero a las cinco personas que me presten atención) mis opiniones y divagaciones, sobre cualquiera que sea el tema que se me ocurra cada día. De esa forma podré pararme por unos minutos cada día, y reflexionar sobre cosas que ya hace tiempo doy por sentado. Espero además que, quienes gusten, dediquen unos minutos de su tiempo en hacerme ver lo equivocado que estoy, cuando así lo consideren necesario, a través de sus bien intencionados comentarios. Prometo que me pararé a pensar sobre los mismos, y no saltaré de inmediato a decirles que son unos idiotas descerebrados que no merecen el placer de leer mi blog.
Hablando de cosas que no debemos hacer...
La manera de arruinarlo todo
Evitemos terminar así. Unsplash
Ya tenemos las discusiones con nuestra familia. Con los compañeros de trabajo. Con los profesores. Con la señora del metro que te gritó para que le dieras el puesto. No agreguemos un sitio nuevo para perder el tiempo en discusiones improductivas, especialmente uno en donde es tan fácil evitarlo.
Si vamos a iniciar un debate, por el tema que sea, hagámoslo desde el espíritu de la convivencia y la racionalidad. Internet nos brinda una oportunidad que no tenemos generalmente en nuestro día a día: pensar antes de hablar. Pongámoslo en práctica, y no nos enfrasquemos en discusiones que no lleven a ningún lado solo porque "queremos ganar". Este espacio no está hecho para gente que se niega a pensar.
Gracias por llegar hasta acá, no entiendo cómo han podido soportarme por tanto tiempo. Intentaré que mis futuros posts sean más cortos, por su bien y por el mío. Espero que se les hagan interesantes las cosas que escriba por acá, y que todo lo que he escrito en este post no se me olvide. De ser así, me pueden repostear esto es un comentario con toda confianza. Se los agradeceré.
Hasta la próxima