Esta es mi entrada para el concurso de , donde por arte de magia los ojos alegres iluminan objetos que reposaban sin miramiento.
Tenía mucha hambre y mientras caminaba a casa, pensaba en lo que comería cuando llegara.
Sin embargo, cuando de cocinar se trata, aparecen seres extraordinarios y se hace imposible dañarlos. Este es el retrato de una mazorca que reposaba en la casa, nos saludamos y cada uno siguió su camino, ella cantando, yo con el estómago desocupado.