Me parece totalmente absurdo por todo lo que he estado pasando estos últimos años…
¿me quieres? Le pregunto mientras el tiene la mirada hacia su zapato roto.
Si, sin duda alguna.
Me mira con sus ojos marrones oscuros y se que es cierto. Pero no quiero creerle, no puedo creerle.
Eduardo, ¿de verdad me amas?
¡Que si Ana! Ya te dije que te amo.
¿Cómo te podría creer, si siempre me has engañado?
Noto que se le cae una lagrima y se que esta sufriendo.
Ana, por favor, acaba con todo esto que nos esta haciendo daño a los dos.
Demasiado tarde Eduardo, ya he sufrido lo suficiente, ya pague lo que tenia que pagar…
Me levanto y camino dándole la espalda.
- Pero en cambio tú no sabes lo que es morir mientras amas al mismo tiempo.
Se levanta y siento que me quiere golpear, pero no puede, así que comienza a gritar.
- ¿Te olvidas de Carolina? Se te olvido todo lo que yo he hecho por ella. ¿acaso se te olvido que he sido el único hombre que a matado, por ella? ¿Qué ha muerto por ella? Y aun así, sigo aquí de pie luchando por ella y por lo que siento.
Abrazo angustiadamente a eduardo porque no quiero que se vaya, no quiero que me deje.
Eduardo, ella no te hace bien… ella es una estúpida mujer que lo único que quiere es estar con tu dinero, en cambio yo te quiero a ti, y solo a ti, sin tu dinero sin tu casa, sin tu apellido, solo te quiero a ti.
Ana, ya déjalo… es mejor acabar con todo esto, tu sabes muy bien que nunca te llegare a amar como ame o amo a carolina…
Lo abofeteo y le escupo la cara, el es un desgraciado como me puede decir que nunca me va a amar…
- ¡No! Yo se que si, yo se que si me vas a llegar a amar como nunca en tu vida has amado a alguien…
Me acerco a la puerta de la habitación y me seco la lagrima que me esta bajando por la mejilla.
- Tu te vas a quedar aquí Eduardo, hasta el día que me entregues tu amor y sepa que de verdad me pertenece.
Eduardo trata de agarrarme pero las cadenas se lo impiden y comienza a suplicarme que lo suelte, decido continuar mi camino y lo dejo encerrando nuevamente…