Hola queridos amigos. En esta entrada les presento otro relato breve de temática paranormal y de terror. Espero que sea del agrado de todos.
El compañero de habitación
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Casa Belén era el modesto y unico hostal del pueblo, una casona colonial cercana a la plaza mayor. Ahí se hospedaba Andrés, después de la muerte de su esposa. Nunca quiso regresar a la casa donde vivían, detrás del hostal.
Ellos pasaban cerca del pueblo en su vehículo, cuando un borracho que conducía con exceso de velocidad; les chocó por detrás y los desvío hasta colisionar con un poste a la orilla de la carretera. Su mujer salió disparada por el parabrisas.
Recordarlo era doloroso. Tenían casi 25 años de matrimonio y sus hijos ya se habían ido del pueblo desde hacía dos años. Él y su esposa se habían acostumbrado a la vida campirana en el pequeño pueblo. Les encantaba su tranquilidad y seguridad.
Había pasado una semana después del accidente y, aquella noche, Andres tuvo que compartir su habitación. Eran las fiestas patronales del pueblo y el hostal estaba repleto. El huesped de esa noche era un hombre panzón y maloliente al que se le había averiado esa tarde su camión, en el cual transportaba sacos de café .
Para Andrés no era fácil tener que dormir con un extraño en la habitación. Así que se preparó con su mejor ánimo de tolerancia y se hizo el dormido en su cama sin mirar a su compañero de pernocta. Cuando el camionero se metió en la cama de al lado y apagó la luz, comenzó el concierto de ruidos nocturnales en la vieja habitacion. Primero comenzó la gotera del grifo en el baño; luego, los grillos en el closet chirriaron; afuera, la algarabía de las fiestas callejeras en el pueblo, y por último, por si no era suficiente, el panzón roncaba como motocicleta vieja y dejaba en la habitación el vaho nauseabundo de su intestino viajero.
Andrés comenzó a desesperarse y se levantó de la cama para zarandear al huesped de al lado. Sorprendido, el camionero despierta y ve la sombra de un hombre frente a la ventana. Toma el cenicero que estaba sobre la mesita de noche y lo lanza con fuerza a la sombra pero rompe la ventana. El camionero sale despavorido por la puerta.
En segundos, la habitación se llena de gente y le preguntan a Andres quê había pasado. Andrés les explicó que desde la muerte de su esposa no había podido salir de la habitación.
--Ha sido una semana de dolor y tristeza - dijo Andrés con cara de profunda pena. - Quizás sea por eso que no podia ir más allá de las paredes de esta habitación. Pero cuando el hombre me había lanzado el cenicero, atravesó mi cabeza y rompió la ventana. Ahora creo poder tener la propiedad de salir de aquí.
--Entonces es momento de que te vayas- dijo uno de ellos - Ya no eres quien administra este hostal y no puedes seguir aferrado a este plano.
E inmediatamente, todos los presentes se desvanecieron al ver a Andrés atravesar la pared.
Fuente
Relato original de Yaneth Rincón (
)
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