Érase una vez, una linda muñequita de trapo, de cabello blanco y ojos marrones, de telas finas y con ropas de hermosos colores. Esta pequeña muñequita era cuidada por la niña de una familia, con quien jugaba y abrazada todo el tiempo. La muñequita se sentía muy amada, solo quería ser feliz a la niña, prometiéndose estar en todo momento con ella.
Pasaba el tiempo, la muñequita empezaba deshilacharse, sus ropas se desgataban, cambiando su apariencia inicial por una peculiar, pero que se volvió desagradable a los ojos de la niña.
Los días continuaban y la muñequita se sentía muy sola, pues la niña ya no pasaba tiempo con ella, dejándola descuidada y sin mostrarle más afecto. Hasta que un día salió a pasear con su familia. La muñequita pensó:
- ¡Por fin! Volveré a jugar con mi pequeña niña.
La familia fue al parque, agarro la muñeca y la puso en un árbol que se encontraba allí y se alejaron de ella. La muñequita creyó que estaban jugando a las escondidas, así que los esperó.
Transcurrido el tiempo, la muñequita se sentía confundida y triste, porque su familia no la encontraba, hasta que un día, una abuelita que pasaba por ahí, vio a la pequeña muñeca, se acercó a donde estaba y le preguntó:
- ¿Qué haces tan sola aquí, en este lugar? ¿Y tú familia?
La abuelita miró a la muñeca a los ojos y dijo:
- Sabes, tus ojos se ven muy triste. Te llevaré a mi casa.
así lo hizo, la muñequita no quería, pues estaba esperando a su adorada familia, pero ¿Qué podía hacer? Solo era una muñeca que no podía ni hablar ni caminar.
La abuelita en su casa, la arropo y le dio mucho calor a la pequeña; abrazándola, le susurro:
- No te preocupes, seguramente encontraras una familia que te ame y te cuide.
La muñequita, a pesar de que tenia de nuevo calor humano, se sentía triste, pues aún recordaba a su añorada niña.
Después de un tiempo, un día la abuelita se quedó dormida y no volvió a despertar. La muñequita se cuestionaba que pasaba, pues veía a muchas personas que iban y venían, llorando, riendo. Se preguntaba:
- ¿Cuándo despertará? No ha tomado su medicina.
Pero, eso no iba a suceder ya más.
Entre esas personas que entraban y salían de la casa, llegó un niño, observó a la muñequita, la tomó con sus manos y se la mostró a su mamá, exclamando:
-¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mira! ¡Mira a esta fea muñequita!
La madre le respondió:
- La verdad es muy fea, mejor ponla en la basura.
El niño no le hizo caso a su mamá y la puso en su mochila. La muñequita se escondió en lo más profundo para así, no volver a salir, pues ya desde un tiempo se sentía horrenda y sin merecer ser amada.
Un día, el niño se llevó su mochila a la escuela y en un momento, se tropezó, haciendo que la mochila se abriera y con ello, la muñequita salga volando. Los niños que estaban a su alrededor, vieron a la muñeca y se empezaron a reír.
El niño avergonzado, dijo:
- Esta muñeca no es mía, no sé por qué estaba ahí dentro.
En todo el alboroto, el niño tiró a la muñeca por la ventana, cayendo en un arbusto. En eso, llegó una niña de cabello rizado, ojos marrones, con su ropa un poco desgastada. Observa a los lejos una muñeca, se acerca, la tomó de sus manos y dice:
- ¡Que linda muñeca! ¿Por qué estás en este lugar?
La niña nunca había tenido un juguete y se sentía muy emocionada, pero en vez de tomarla y llevarla a su casa comenzó a preguntar a todos en la escuela si le pertenecía. Muchos la ignoraban, otros se reían y le decía que quien querría a una muñeca tan fea. La niña no comprendía, pues para ella, la muñeca era muy linda. Entonces, decidió llevarla a su casa.
La niña al llegar a la casa, lo primero que hizo fue mostrársela a su mama, diciendo:
- ¡Mamá! ¡Mamá! Mira esta linda muñequita.
La mamá confundida, le responde:
- Querida hija mía, ¿De quién es esa muñeca?
La niña respondió:
- Pregunté y nadie respondió. ¿Me la puedo quedar?
La mamá no tuvo más remedio que permitírselo, pero sin antes decirle:
- Querida hija, una muñeca tiene que cuidarse y darle mucho cariño, porque si no se sentirá sola y se degastará.
La niña miro a los ojos de la mamá y le respondió:
- Tranquila mamá yo la cuidaré, la amaré y estaré con ella.
La niña feliz, se fue a su cuarto, tomó a su muñeca de los brazos y comenzó a dar vueltas y vueltas diciéndole a la muñeca:
- Eres una muñeca muy linda, puedes reír, llorar, caminar, correr y hacer muchas cosas, porque yo estaré contigo en todo momento.
La muñeca en ese momento recordó que podía moverse, que podía reír y ser feliz.
- ¡Ah! ¡cierto! No tienes un nombre. ¿Qué nombre será el mejor para ti?
La muñeca no podía recordar su nombre, pues ya había pasado un tiempo desde que alguien la haya llamado.
- ¡Oh! Ya sé. Es un nombre que va muy bien contigo, pues es eso lo que me has traído a mi vida. Tu nombre será: Hope.
Y así, hope tuvo a su familia, quien la amaba y cuidaba, a pesar de su apariencia y nunca más estuvo sola.
Fin.
Imagen de mi autoría
Este cuento fue inspirado en esta perrita, quien abandonaron a su suerte, fue uno de los primeros rescates que ayudé y de verdad me toco mucho, nadie la quiso adoptar por su apariencia y termino falleciendo a causa de todo el daño que le ocasionaron. Espero pronto subir su historia, pues es de mucha reflexión.
La ilustración fue realizada por mi persona, a través del programa Krita.