Si de amor se trata, entonces no podemos pasar por alto el amor incondicional que nos regalo Jesús en la cruz .
Gracias a ese amor tenemos vida y entrada a un reino celestial.
Y así como el nos ama nos demanda que nos amemos los unos a los otros.
Nunca olvidemos que el amor que podamos recibir o que demos hacia los demás, esposos, hijos, padres, vecinos, ninguno se compara con el grande Amor que Dios nos dio.