




Y de pronto ya estábamos en 2026, ahí en el café de siempre y darnos cuenta que ya no era el de siempre con el inicio de año lo pusieron en dólares y tendremos que dejar de ir. Algo que amamos que dejar atrás mientras nos contábamos de nuestros proyectos a futuro y nos preguntábamos entre risas qué será de nosotros cuando ya estemos muy mayores para seguir inventando cosas que nos dejen sobrevivir. Decidiendo si migrar y hacia donde hacerlo, que hacer cuando ya no estemos acá. La terde se nos fue velos y el frío nos hizo alejarnos del último café en Casa Garnda, tal vez para siempre y todavía con dudas or resolver mientras caía la noche.