“La locura es relativa. Depende de quién encierre a quién en la jaula”
— Ray Bradbury
Auschwitz I ,1940
—Mi nombre es Jaim Eisen, ¡Ojalá pudieras entenderme!
Josef lo entendió pero continuó haciendo su trabajo por temor a ser castigado si lo veían distraído.
El hombre siguió haciendo su labor y le dijo: Ya llevo un año aquí y sé que los hombres enfermos y viejos como yo, somos asesinados cuando ya no podemos trabajar, cuando no somos útiles para estos inhumanos, pero tú… Tú eres joven. Sé que nadie ha salido con vida de aquí pero si yo tuviera tu edad, no me diera por vencido tan fácil.
Josef pensaba día tras día en las palabras que había proferido aquel judío, palabras que retumbaban en su cabeza y lo llenaban de esperanza para seguir adelante: “Sé que nadie ha salido con vida de aquí pero si yo tuviera tu edad, no me diera por vencido tan fácil” Así que un día se acercó y le dijo: —Mi madre era judía, es por ello que he entendido todo lo que has dicho estando a mi lado. De verdad quiero salir de aquí con vida. ¡Estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario! Sé que no será fácil pero necesito asumir el riesgo. Mi padre estaría orgulloso de mí, fue un hombre muy valiente y me repetía que la vida hay que lucharla cueste lo que cueste.
Jaim lo miró esperanzado y le dijo:
—Mi consejo para ti es el siguiente: Aprende un oficio que te haga útil ante los alemanes .Yo puedo ayudarte, soy mecánico y te puedo enseñar a arreglar máquinas de coser. Te llevará tiempo y algunos sacrificios pero valdrá la pena.
—De las pocas horas que nos dan para dormir, tomaremos 2 diarias para tu aprendizaje.
—No entiendo—Objetó —Si voy a aprender para serles útil a ellos ¿En qué momento me escaparé?
El hombre le dijo: —Tienes 15 años, todavía debemos esperar a que crezcas. —Paciencia—Sólo tendremos una oportunidad y hay que planearlo todo con genialidad. Una vez que comprueben que arreglas muy bien sus máquinas, necesitarán tus servicios y aprovecharemos el tiempo para conocer sus puntos débiles, los cambios de guardia, entre otros datos que tú te encargarás de conocer en tu trabajo diario. Además, será necesario tener la sangre tan fría como la de ellos el día de la fuga: ¡Estará en riesgo nuestra vida!
Auschwitz I ,1943
Josef creció en conocimiento y estatura, no sólo aprendió el arte que se había propuesto y ya trabajaba en él, sino que además se había vuelto astuto y prudente gracias a sus ganas de escapar y a su amistad con Jaim Eisen.
Esperaron que el guardia de la entrada principal se quedara dormido (como solía hacerlo) Jaim se armó de valor y lo degolló. Escondieron rápidamente el cuerpo en una habitación de limpieza y limpiaron los rastros de sangre. La hora avanzaba; tomaron las llaves de la puerta principal y caminaron velozmente a través de un largo y oscuro pasillo. La adrenalina corría por sus venas.
El miedo estaba presente, pero tenían que sobreponerse, si querían tener éxito.
—Corre muy fuerte por medio del bosque. Yo también lo haré por otro camino para distraerlos pero si no te alcanzo: ¡Sálvate tú hijo!
Autora: Yohanys Ravelo