Saludos amigos bienvenidos a mi blog 🌟
Siempre he mirado a el mar con respeto siempre digo que es otro mundo, cuando estaba pequeña me encantaba cuando mis padres me llevaban a la playa y lo que más me gustaba era saltar las olas, habÃan olas que lograban revolcarme e iba a parar hasta la orilla toda llena de arena y por supuesto habÃa tomado mucha agua con sal que se hace tan amarga que logra meterse hasta por la nariz, es una sensación muy incomoda y amarga.
Estuve en natación y esto me da más seguridad al momento de saltar esas olas y que además si venia por debajo ese arrastre de agua no me irÃa pues sabia nadar, pero pasar las olas por debajo cuando eran muy grandes era algo que me encantaba, pues habia aprendido a pasarlas sumergiendome y ellas pasaban por encima de mi.
Al leer esta iniciativa de la semana me atrapó, pues la vida es como surfear la ola o saltar la ola, hay dÃas que son calmados, suaves, tranquilos, que no dan ningún problema, de hecho esos dÃas nos dejan felicidad, tranquilidad y alegrÃas o simplemente pasamos ese dÃa, son dÃas buenos de esos que quisiéramos tener siempre pues nos dejan cosas buenas o simplemente pasamos el dÃa.
Hay dÃas donde las olas no son tan fuertes ni bajas, sino medianas, no son dÃas tan buenos como otros, pero tampoco tan malos, estos dÃas tienen sus complicaciones, pero podemos salir de ella sin mucho esfuerzo, saltamos La ola y pasamos a otro nuevo dÃa, puede que estos dÃas donde la ola sea mediana pueda durar uno, dos, quizás tres dÃas, puede que sean un poco difÃciles, sin embargo, hemos aprendido a saltar esa ola y seguimos adelante.
Pero hay dÃas que vienen olas del tamaño de un tsunami y esta ola si nos golpea, nos arrastra contra el piso, nos arrastra hasta la orilla o quizas quiera llevarnos a lo profundo, y son esos dÃas que hemos pasado por circunstancias que nadie quisiera pasar, me ha tocado pasar esas olas y aprender hacer resilente, pues en esa ola puede que se lleve parte de nosotros, sin saber cuando volver a levantarnos o si estaremos de pie pronto, estos dÃas que me han tocado vivir es como si estuviéramos dentro de la ola y en total oscuridad, nos ahogamos y no sabemos como salir de allÃ.
Pero en esa ola uno aprende a salir adelante, a hacerse fuerte, a salir adelante, a levantarse nuevamente, pocos se quedan allà en la ola y se ahogan, pero muchos salen adelante y aprenden, pues en la vida esas olas vienen como enseñanzas, aunque sean fuertes siempre nos van a dejar algo que más adelante en nuestro andar lo vamos a necesitar. Gracias a por esta iniciativa de la semana,
! [ENGLISH]
I’ve always looked at the sea with respect; I always say it’s another world. When I was little, I loved it when my parents took me to the beach, and what I liked most was jumping over the waves. There were waves that would knock me over, and I’d end up on the shore covered in sand. And of course, I’d swallowed a lot of saltwater—it’s so bitter that it even gets up your nose. It’s a very uncomfortable and bitter sensation.
I used to swim, and that gave me more confidence when jumping over those waves; plus, if a undertow came from below, it wouldn’t sweep me away because I knew how to swim. But passing under the waves when they were really big was something I loved, because I’d learned to get under them by diving in, and they’d roll right over me.
When I read this week’s initiative, it really resonated with me, because life is like surfing a wave or jumping over a wave. There are days that are calm, gentle, and peaceful—days that present no problems. In fact, those days leave us feeling happy, at peace, and joyful, or we simply get through the day. They’re the kind of good days we’d like to have all the time because they leave us with good things, or we just get through the day.
There are days when the waves aren’t too strong or too weak, but just moderate. They aren’t as good as other days, but they aren’t that bad either. These days have their challenges, but we can get through them without much effort. We ride out the wave and move on to a new day. These days with moderate waves might last one, two, or maybe three days; they might be a little difficult, however, we’ve learned to ride that wave and keep moving forward.
But there are days when waves the size of a tsunami come, and if this wave hits us, it knocks us down, drags us to the shore, or maybe tries to pull us into the deep. Those are the days when we’ve gone through circumstances no one would want to face. I’ve had to ride those waves and learn to be resilient, because that wave might take a part of us away, without knowing when we’ll get back up or if we’ll be on our feet again soon. These days I’ve had to live through feel as if we’re inside the wave and in total darkness; we’re drowning and don’t know how to get out of there.
Pero en esa ola uno aprende a salir adelante, a hacerse fuerte, a salir adelante, a levantarse nuevamente, pocos se quedan allà en la ola y se ahogan, pero muchos salen adelante y aprenden, pues en la vida esas olas vienen como enseñanzas, aunque sean fuertes siempre nos van a dejar algo que más adelante en nuestro andar lo vamos a necesitar. Gracias a
por esta iniciativa de la semana,
Fotos principal editada con Canva.
Separadores link
Fotos de mi AutorÃa derechos reservados
Cámara: Samsung M31
Traducido con www.DeepL.com/Translator (versión gratuita)
Photos edited with Canva
Separator link
Photos by me Author's rights reserved
Camera: Samsung M31
Translated with www.DeepL.com/Translator (free version)