¿Qué dijo la adversidad? Quebremos sus huesos y sentémonos a reírnos. Poco bastó para hacer que mis piernas flaquearan, pero sépalo bien, señora vida, yo no soy de las que que retroceden. Y lo que no me mató me ha hecho volver con nuevas energías. Mis fuerzas están en uno superior a usted, que la ha vencido más allá de las sombras de muerte. Con él, y sólo de su mano atravesé este fuego horrendo, y aquí estoy de nuevo. ¡Reviví!
¡Reviví!
Sí, porque para mí morí a muchas facetas desteñidas.
A frases descoloridas de falsas esperanzas hoy cerré mis oídos.
Y, reviví. Porque una vida no merece ser vivida sin pasión,
y hoy de nuevo me apasionan los trinos de paraulatas
posadas en mi ventana cuando va clareando el día.
¡Vuelvo fuerte!
Y es lo que importa, no más pérdida de tiempo en cosas tontas.
Lo efímero se sopla tras el viento de la tarde, y a la mañana siguiente
todo es nuevo, otra página me espera, una pluma y tinta nueva.
¡Ah! que bonito huele el alba cuando hay nuevas esperanzas.
Un rinconcito, una madrugada en silencio, un taza de café,
mil ideas locas por salir a flote.
¡Esto sí vale la pena!
¡Con coraje!
Voy pintándome en el rostro retos nuevos.
Y si escribo, he de dejar bien profundo mi legado.
Y si canto, moveré de intensidad las montañas,
¡claro! sin dejar de lado los matices entre claros y oscuros,
entre potente y muy suave, entre intencional y oculto.
Todo esto, sí. Pero con valentía.
¡Aprendiendo!
Que no todo el que te dice que es tu amigo realmente lo es.
Que no siempre el techo que que te guarnece es sólido y para siempre.
Que hay que fabricarse alas para salir volando entre la tempestad.
Que no se vale quedarse inmóvil cuando otros dependen de ti para subsistir.
Y que al final del día, el único en quien no hay sombra de variación
es en aquel que dijo: