El teatro nace en la historia de la necesidad de representar las cosas de la vida, de mostrar y expresar nuestras ideas y sentimientos. Vamos al teatro a observarnos, a vernos en un espejo inmenso de nosotros mismos como sociedad, a hacernos preguntas y a responderlas allí mismo, vamos a purgar el alma. Es también un medio de comunicación por excelencia, donde expresamos y representamos nuestras verdades, nuestras faltas y penurias, los aciertos y desaciertos, la comedia y la tragedia, que son los lados opuestos de la vida.
Desde que nacemos hacemos teatro, de bebés inconscientemente imitamos los movimientos de nuestros alrededor, el aprender a escuchar, a hablar, a caminar, oler, al comenzar a descubrir nuestros sentidos. Cuando de niños con el mayor nivel de inocencia posible le inventamos una mentira a mamá para que no nos regañe por algo que hicimos, o cuando simplemente estamos con nuestros juguetes imaginando, creando imágenes de mundos que solo nosotros vemos y vivimos, y nos hacemos parte de el. Crear y vivir en esos mundos nos hacen seres superiores donde decidimos quienes somos y como nos vemos, el como nos ve el resto del mundo, donde no importa nada mas que ser feliz.
Desde la inocencia del creador podemos embarcarnos en ese viaje, que nos llevará a mundos inimaginados, donde podemos hacer lo imposible posible. De esto trata el teatro, de mostrarnos por dentro, de sacar nuestro mundo interior, nuestros colores y matices, texturas, formas, tamaños, aromas, composiciones, el como percibimos la vida misma y a través de el dejar el mensaje, un mensaje lo mas claro posible de lo que queremos decir.
El sentir esa pasión, ese calor correr por tus venas al hacerlo, esa felicidad que te puede dar el concebir una obra. Involucrarte completamente en todos los pequeños espacios que llevan a la creación, estar y ser parte de ellos, desde la idea del director, y todo ese viaje que tiene que hacerse hasta llegar al día de la muestra final. Un viaje de reencuentro con nosotros mismos.
Mi estadía por este majestuoso arte me ha dejado mucha satisfacción personal, me a ayudado a crecer como ser humano, estudiamos y investigamos para descubrir los secretos de la vida y así evolucionar. Aprender a dejar tus miedos atrás es lo mas difícil y no se logra de un día para otro, aún estoy en esa lucha, pero es importante hacerlo para poder crecer. Las palabras claves: constancia, rigor y disciplina, base fundamental para alcanzar los objetivos no solo en el teatro sino en la vida misma. todo depende de como veamos los desafíos que nos pone la vida, siendo siempre el protagonista de tus historias. Gracias.
Fotografías tomadas por
durante la obra de teatro “UN MIMO EN LA CIUDAD”, mimodrama y dirección de Andy Nuñez director general de Teatro Tempestad, presentada el 27 de Abril de 2018, en el teatro Luis Mariano Rivera en la ciudad de Cumaná-Edo-Sucre Venezuela.
Muchas gracias por leerme.