Las luces giraban iluminando mi rostro mientras el sonido constante de la sirena era cada vez más fuerte. Uno a uno mis sentidos se apagaban ante una sensación de quietud y calma que nunca antes había palpado. Era como estar dormitando, sin pesares, sin temores, solo sentir la calma.
La luz se hacía cada vez más oscura, el camino se hacía más largo y las sirenas se convertian en una dulce melodía, aguda, cálida. Podía observar imágenes que iban y venían de un momento a otro, recordando, volviendo al pasado ¿Acaso el estaria alli esperando?
Del otro lado...
La madrugada del sábado recibí una llamada, el reloj marcaba las 3:45 y no pude evitar exaltarme al leer el nombre en el móvil: “Lorena”.
¿Qué querrá a esta hora? Me pregunté. Sin embargo, por alguna razón algo estaba mal, un escalofrio recorrio mi espalda y temí lo peor.
— ¿Qué ocurre Lorena? … ¡Imposible! ¡¿Cuando ocurrió?! … ¡Voy enseguida!
A las 5:15 AM llegué a la morgue, Lorena me abrazó justo antes de llevarme a una habitación. Allí, cubierto por una sábana, un cuerpo esperaba por nosotros mientras un funcionario nos preguntaba si estábamos listos, asentí con la cabeza, un segundo después las sábanas de velaban el cuerpo frío de un joven, mi hijo.
Lorena cayó al suelo, desmayada, yo sin embargo intentaba contener las lágrimas y me aferré al borde de la camilla, observando la mirada vacía de Lucas, una mirada distante, lúgubre. No pude hacer más, estuve así alrededor de 1 hora hasta que los forenses tuvieron que invitarme a salir del lugar, debían preparar la autopsia.
El accidente había ocurrido en la carretera 89, un auto que iba frente a él tuvo que detenerse al lado de la carretera para cambiar un neumático, Lucas no observó el cambio de Luces, iba a gran velocidad y no pudo frenar a tiempo. Estaba ebrio.
— Maldito idiota...
Hacía tiempo que Lucas se había ido de casa, mantenía una relación con una joven llamada Lucy, encantadora por fuera, podrida por dentro. Ni Lorena ni yo habíamos aprobado la relación, pero él la amaba, la quería tanto que decidió iniciar una vida por su cuenta, junto a ella. De eso hacía ya 2 años. Sin embargo, unas semanas atrás todo había terminado, Lucy había conocido a alguien más, Lucas estaba desecho y no había nada que hacer más que volver a casa, la chica tomó su decisión, dejándolo solo.
En aquel momento recuerdo haber discutido con él, fue una discusión muy larga, una discusión que terminó con mi nariz rota y con dos de sus costillas fracturadas. Lorena pidió el divorcio justo después de atestar un golpe en el rostro a mitad de la pelea, Lucas se fue con ella. No pude hacer nada.
Por un momento pense que seria lo mejor, que Lucas necesitaría estar con su madre y que de alguna forma no había sido ni un buen padre, ni buen esposo, pero el alcohol entro a su vida, sufría recaídas cada ciertos meses, llegaba borracho del trabajo y Lorena tenía que llamarme para pedir ayuda, era hostil pero era mi hijo.
No podía creer que estuviese muerto.
Ahora era yo quien me encontraba recluido en la depresión. Lorena se había ido hacía ya 3 años. Escocia, si no mal recuerdo. Decidió iniciar una nueva vida.
Abandone el trabajo, tomaba mucho, recordaba cada día como aquella madrugada en la morgue. No podía dormir, tenia pesadillas, asistía a psicologos sin tener resultados. Solo me preguntaba ¿que hubiese sido si aquella noche, después de aquella pelea familiar me hubiese disculpado? ¿quizas estaria vivo? ¿era mi culpa? Necesitaba verle, quería tener de vuelta a mi hijo.
Tomé el viejo ford, encendí la calefacción y recorrí la carretera, rumbo al norte, rumbo a aquel lugar, a aquella carretera 89 donde todo comenzó y donde todo debía terminar.
Las luces giraban iluminando mi rostro mientras el sonido constante de la sirena era cada vez más fuerte.
— ¡Traigan oxígeno lo perdemos!
Uno a uno mis sentidos se apagaban ante una sensación de quietud y calma que nunca antes había palpado.
— ¡Señor estara bien! ¡Quédese conmigo!
Era como estar dormitando, sin pesares, sin temores, solo sentir la calma.
La luz se hacía cada vez más oscura, el camino se hacía más largo y las sirenas se convertían en una dulce melodía, aguda, cálida. Podía observar imágenes que iban y venían de un momento a otro, recordando, volviendo al pasado ¿Acaso el estaria alli esperando?
¿Sería capaz de perdonarme?
— Lo… lo siento.


Posted from my blog with SteemPress : http://zaxan.vornix.blog/2019/03/17/historia-corta-del-otro-lado/