Hoy quiero compartir con ustedes un tema que me apasiona: la acupuntura. Es una de las formas en las que trabaja la Medicina China. La televisión y el cine nos han hecho pensar en una imagen de los acupuntores, pero tengo la impresión de que no es exacta. ¡Comencemos!
1) ¿Cómo son las agujas?
Las agujas utilizadas tienen varias formas. Las hay coreanas, japonesas y chinas. Se diferencian en la forma del punto en el que el acupuntor aplica la fuerza para que penetre ligeramente la piel. Creo que son a gusto de quien las usa (a mí me gustan las coreanas).
Pueden ser de varios materiales, entre ellos tenemos a las agujas más comunes, que son las de acero inoxidable, especialmente buenas a la hora de la prevención de alergias. Asimismo, también las hay de oro, que contribuyen a mejorar nuestro sistema nervioso; también pueden ser de plata, particularmente buenas para controlar la infección bacteriana, así como también benefician a los ojos, y la glándula tiroides. Finalmente, las agujas de cobre, que trabajan sobre los músculos y los huesos. Y lo principal: ¡no duelen! Se siente un poco el pinchazo cuando éste se hace cerca de las uñas, pero si se hace bien no se nota.
2) ¿Es legal la acupuntura?
Hace 34 años, en 1983, la Organización Mundial de la Salud concedió a la acupuntura su puesto como terapia alternativa, calificándola de eficaz y segura. De hecho varios países, como Brasil, la han convertido en tratamiento oficial. Por cierto que en Brasil incluso hay una clínica exclusiva de acupuntura, en las bellísimas playas de Florianópolis. Allá van a hacer la residencia acupuntores de toda Latinoamérica.
3) ¿Energía? ¿Eso existe?
Lo que trata la acupuntura desde hace cinco mil años es lo que los chinos llamaban Qi (o energía), y cómo actuaba éste en el cuerpo. De hecho la usaban para regular el Qi: si había mucho lo drenaban, y si había poco lo estimulaban, y cuando se tenía el equilibrio, se recuperaba la salud. Sin embargo, hoy sabemos que la energía de antes tiene mucho que ver con la actividad eléctrica de las neuronas, y que las agujas actúan sobre puntos en la piel donde hay muchos nervios, y aplicando el tratamiento en esos sitios se liberan endorfinas, que calman el dolor. De hecho los canales por los que circula el Qi… ¡Existen! Se han observado gracias a estudios de Resonancia Magnética. Y además se han localizado los puntos de acupuntura con un detector eléctrico, llamado Ryodaraku, que mide la resistencia eléctrica de la piel: ¡donde la electricidad pasa con más facilidad, hay puntos de acupuntura!
4) ¿Qué trata la acupuntura?
Puede decirse que la acupuntura trata muchas cosas. Hay enfermedades que se trabajan mejor que otras, y podemos afirmar que es buena para tratar alergias, dolor muscular, regulación fisiológica, dolores de cabeza, obesidad, fibromialgia, anemia, úlceras, estrés, insomnio, asma, entre otras cosas… Tuve una profesora que incluso trataba con éxito la impotencia y la infertilidad masculina y femenina.
Sin embargo hay que aclarar: la acupuntura acompaña a la medicina occidental, NO la sustituye, ni los tratamientos ni a las medicinas. ¡No es bueno dejar de tomar un medicamento sin consultar al doctor!
5) ¿Cómo es una sesión?
Lo primero que ocurre al llegar el paciente al consultorio, es que el acupuntor dedicará unos minutos a entrevistarlo, especialmente si es la primera vez que el paciente acude. No sólo le pregunta por su padecimiento, sino también por su estado de ánimo, su sueño, su alimentación… ¡Hasta por las veces que va al baño! También le ve la cara, la lengua, los ojos… Todo eso le dice cosas al acupuntor sobre cómo está funcionando el Qi. Por ejemplo, si el paciente está muy pálido y acostumbra comer mucho picante, y además va mucho al baño, seguramente tiene baja el Qi de los pulmones. Es decir, posiblemente esté con una afección pulmonar, quizá una gripe.
Luego el paciente va a la camilla, se libera de la ropa muy ajustada, e intenta relajarse. El acupuntor ya habrá planeado qué agujas le pondrá. Y cuando se las coloca… Esto es verídico: los pacientes se relajan inmediatamente. De hecho este efecto se llama “efecto vagotónico”: mejora el ánimo y se experimentan emociones placenteras.
Cuando el efecto vagotónico actúa, se calman y mejoran la respiración, la temperatura, la tensión arterial, el intestino, y hasta se recuperan mejor los tejidos.
¡Muchas gracias por compartir conmigo este mundo que me apasiona!
(Créditos de imagen: pixabay.com, docsave.com, eluniversal.com, es.wallapop.com, y zonataichi.wordpress.com).