Hay torrenciales que se llevan la basura, limpian lo que queda acumulado, a veces de forma rápida y agresiva, a veces de a ratos.
Lluvia que limpia, lágrimas que limpian, humedad, frescura y renovación.
Es necesario de vez en cuando agradecer la lluvia, agradecer también aquella que sale del alma, limpiando residuos de dolores, de años de no entender tantas cosas.
Al final, quedan gotas que renuevan, algunas limpian todo y todo se ve más brillante, otras quedan en las flores y se vuelven vida para los colibrÃes.
Espero que algunas gotas de mi lluvia interna se convierta en nectar, para que se acerquen colibrÃes y mariposas y solo pueda ofrecer lo bueno de mi ser.
Autora: Zully Castejón Scott
Junio 2025
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Prosa reflexiva.
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Gracias por dedicar tiempo valioso de tu vida a leerme.