Madre, este domingo 13 de mayo se celebra el día Internacional de la Madre y como siempre he pensado debería celebrarse todos los días del año, ya que no hay amor más franco, limpio y puro que la de una madre. Y me consta por toda la dedicación que les das a tus hijos en especial al que consideras más desvalido.
La situación del país no ayuda, sé como extrañas tus chocolates, tus galletas saladas, tu queso amarillo, tus periódicos de los domingos y tus crucigramas; unos porque ya no se consiguen y otros porque en estos instantes son un lujo que no se pueden adquirir con la frecuencia que tu desearas.
Muchos comentan que cuando se llega a la vejez se regresa a la etapa de niños y es muy cierto madre, lo certifico!!!! ... Me encanta verte la cara cuando te comes un trozo de chocolate o cuando disfrutas de una comida que te pareció deliciosa, te ensucias como una niña y no dejas que nadie te quite el plato hasta que lo terminas, a pesar de que ese día hayamos peleado se me olvida en ese instante todo los reclamos.
Últimamente mamá me quedo sorprendida por esa buena memoria que tienes para recordar todos los detalles de tu niñez, donde viviste, como recogías papas, porque no te gustaba las zanahorias, que tu papá era carpintero, tú mamá se enfermaba mucho y en casa tenían dos gatos; tantos cuentos de mis abuelos que nunca tuve la dicha de conocer pero gracias a tus palabras siento que los quiero.
Y tan buena memoria que tienes para las cosas pasadas y no recuerdas si te tomaste tus medicamentos, donde dejaste los lentes, si comiste o si te bañaste ese día; que berrinche me armas cada vez que lavo las sabanas porque según tu impresión los lave ayer, a pesar de que ayer fue hace una semana.
Sé que tu tristeza va para dos años, que tu hermana de crianza y tu único hermano subieron al cielo y no pudiste despedirte de ellos. Si Dios pudiera concebirme un deseo, sería el de regresar el tiempo para que pudieras abrazarlos nuevamente, y así quitarte esa cara triste que pones cuando ves sus fotos.
Todo esto me ha enseñado que se debe valorar los minutos de felicidad que pasas con ese ser amado, que no se debe pelear por tonterías, que todo tiene solución y que la felicidad no lo da el dinero sino los detalles pequeños y yo los guardo todos como un tesoro mamá. Te quiero y le doy Gracias a Dios por haberme permitido ser tu hija y poder compartir contigo todos estos años y los muchos que vendrán, porque aun te faltan por vivir muchos años más.
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