El reloj de mesa marcaba las 7:00 AM y estaba sola en mi habitación. Mis ojos hinchados y la razón quisiera no admitirla. Observaba la puerta tras su partida, solo cuando él trabajaba yo conseguía respirar. Buscaba apaciguar mis pensamientos, encontrar un motivo de distracción entre tanto silencio. Pero mi interior gritaba, gritaba tan fuerte como un animal herido y enjaulado.
¿Que diré? ¿Ahora que inventaré? Eran mis preguntas día a día. Viví entre mentiras, mentiras pequeñas —a mi parecer— que poco a poco se convirtieron en una bola de nieve. Mentiras que aplastaron mis sueños y proyectos; mis ilusiones y ambiciones se esfumaron tras el colapso de una vida paralela con las exigencias de mi realidad.
Vivir entre mentiras se convirtió en rutina. Mis respuestas ya la gente las esperaba, las conocía.
¿Por qué faltaste al trabajo? ¿Por que cancelaste tu cita? ¿Por qué te perdiste el concierto?... Migrañas, tenía migrañas.. eso siempre respondía. Solo me quedaba evitar a mis amistades durante algunos días.
Se nubla todo a mi alrededor producto de un fuerte dolor de cabeza. Miraba al techo, me envolvía entre mis sabanas como queriendo perderme en ellas, desaparecer y no levantarme de allí... De hacerlo, tendría que enfrentarme al espejo y no quería hacerlo.
Nada más difícil que confrontarse a sí mismo
Nada más difícil que confrontarse a sí mismo
Vivir negándome la realidad, vivir suspendiendo citas con mis amigas. Viví ocultándome de mis vecinos, habité entre las sombras... Dejé de ser yo para vivir como su sombra, vivir para él aunque eso significó la muerte para mí.
Vivía para él; mientras, moría para mí
Perder mi trabajo por su causa, eso nunca se lo perdone. El día que me dieron mi carta de despido por repetidas ausencias injustificadas, lloré. Solo lloré, esperando que mis lagrimas pudieran librar mi interior; no fue suficiente, aún permanecía enjaulada. Mi trabajo era la única expresión de mí que me quedaba, mi espacio, mi escapatoria de su presencia. Eso también me lo quitó.
Pienso en todo lo que perdí por su causa. Luis, mi amigo de la infancia a quien tuve que dejar de frecuentar el día que Richard me amenazó con matarlo si seguía viéndome con mi "amante". ¿Amante? Luis era lo más cercano a un hermano, y por causa de Richard a él también lo perdí.
¿Cuánto más debo perder? ¿Cuánto falta para morir? Veo mi vida en retrospectiva y sin duda todo era mejor sin él, todo marchaba bien hasta que se me ocurrió pensar en la absurda idea de que lo "amaba". Esa errada decisión me condujo a un hoyo negro, por el cual caía sin poder detenerme, perdiendo toda mi esencia. No existía la esperanza de que alguien pudiera atraparme al final—o al menos eso creía—. Debía luchar por salir y ascender.
Me esfuerzo por levantarme. Duelen mis hombros, mi rostro. Observo moretones en mi abdomen... Allí me veía frente a mí, indefensa y temerosa.
Nunca antes un espejo fue tan estremecedor, nunca antes un reflejo inspiró tanto dolor, nunca antes un rostro mostró tanta agresión y decepción.
Atónita e incrédula cerré mis ojos, me costaba creer la realidad. Volteé mi rostro, pensando “Este falso amor me va a matar”… No era yo, no era mi verdadero yo. Para esto Dios no me creó.
Respiré hondo. Me llené de valor ante aquel panorama aterrador y me dispuse a observarme; porque solo observándome, solo mirándome, dejaría de negarme la verdad; dejaría de pensar “cambiará” y así fue. Solo viendo la magnitud de mis heridas, de sus insultos, de su incomprensión; supe que su “amor” solo fue una mancha, una negra mancha en mi corazón; una piedra en el camino que obstaculizó mi autorrealización, mi progreso y superación.
Asustada, vejada y maltratada cobré fuerzas; recogí los vestigios de dignidad que una vez deje caer tras mi autoestima. Caminé hacia la puerta con el orgullo que mi renovada fe me infundía y con la frente en alto miré atrás — Por última vez — solo para recordar en el futuro aquel estanque cenagoso, aquel sombrío e inhóspito lugar donde no debía regresar; esa indeseada hábitat que cegaba mi vida, una vida que poco a poco se extinguiría si no huía.
Ese día dije “Nunca más" e inicio mi vuelo hacia la libertad
Ese día partí, salí de las sombras y reviví.
Mis agradecimientos a la comunidad de por todo el amor e impulso que me han dado en esta plataforma. ¡Son hermosos! visitanos en Discord
