Mi vieja escuela, la de la adolescencia y los buenos momentos, donde encontré mi primer amor platónico y muchos rechasos amorosos. En esta escuela aprendí tanto, no solo de ciencia, idiomas o matemáticas; también de la viva y la calle. Allí aprobé y desaprobé materias, por que la verdad, no era el mejor de los estudiantes. En el patio, jugamos futbol, basket y asistiamos al matutino donde se hablaba de todo, hasta de que estaba pasando en el mundo. ⁹Los recesos eran algo especial, todos al patio a merendar algo y se escu8chaba música, algunos bailaban y otros disputaban algún juego rápido de bolas. Como relucia aquella escuela, cuanto orgullo los profesores por trabajar ahí. Hoy sin embargo, el lugar se cae a pedazos, a nadie le importa, no existe presupuesto para mantener este edificio emblematico de muchos años. Hoy pasé por el lugar, lo sabía abandonado, pero no tanto como lo vi. Así se va la escuela como se va la vida. Mi escuela cuanto que quiero.
Vista lateral del edificio.

Vista posterior del edificio. Mural de artista local en el muro que colinda con el patio de la escuela

