Ayer estuve en el Hospital pediátrico de Barquisimeto, ubicado justo al lado del hospital central "Antonio María Pineda". Me dijeron que debía estar temprano, así que tuve que salir bastante ligero de casa para tener alguna oportunidad de conseguir una cita médica para realizar un chequeo a Jeremías.
El viernes estuvimos en el Ipasme, centro médico encargado de la atención médica de los trabajadores del magisterio, profesores, administrativos, directivos y los familiares directos de estos. Ese día la médico general nos recomendó ir a dos especialistas que para variar no son especialidades atendidas en este centro.
Llegué y encontré algo así. Muy amable las personas cuando les pregunté para que era la fila que estaban haciendo, justamente para solicitar citas. Allí se listaban todas las especialidades disponibles y al llegar a la taquilla debías mostrar la referencia para recibir la fecha y las orientaciones de lo que debes hacer para el día que debes regresar para la consulta.
La mañana se proyectaba con una larga espera, así que lo más sano es involucrarse y ser parte de las conversaciones que se desarrollan en el instante. Es a veces increíble escuchar las inquietudes y necesidades por las que ahora pasamos los venezolanos, algunos contaban que las consultas privadas de su especialidad rondaban entre los 75$ - 100$, a esto hay que sumar las medicinas y cuestiones que recomienda el médico. Así que es imposible para muchas personas hacerlo de esta forma, teniendo en cuenta que el "salario integral" en Venezuela ronda un poco más de los 160$. Esto sin caer en cuestiones políticas, ni fanatismos en cuanto cuál es el sueldo mínimo real y la política de bonos que tanto daño han hecho al poder adquisitivo en el país. Esos 160$ hay que compararlo directamente con el precio de la canasta básica que unos dicen que ronda los 900$, otros en 700 y otros más en 550$, no hay un consenso real, lo cierto es que con el salario actual es imposible aspirar a esa canasta básica si solo dependes de una única fuente de ingreso.
Al cabo de cierta espera, nos dieron un número y aproveché para buscar un espacio para sentarme y respirar el aire que ofrecen las inmediaciones del hospital. Muchos se quedan en su lugar de fila, sin motivo, porque si ya tenemos un número asignado, no tiene sentido la fila. Y esto me hace pensar en que he conocido muchas personas que están acostumbradas a sufrir, y seguir en la fila es una demostración de esa manera de vivir. El sol ya estaba sobre todos y ninguno busco la manera de protegerse cuando ya los rayos solares no se recomiendan por las horas avanzadas de la mañana.
Algunos médicos llegando a su sitio de trabajo, estacionan su carro. Se quedan un rato meditando, respirando y supongo pensando en las largas jornadas, lo inhumano de las listas interminables de pacientes que deben atender dentro del hospital público. Al final, tienen en gran parte uno de los valores más importantes de las personas, la salud. Estos mismos médicos son los que tienen esos precios inancasables para muchos en las consultas privadas y al mismo tiempo van al hospital para de una u otra manera apoyar a la población con su entrega profesional y humana. Estos médicos para nada tienen la culpa de que la mayoría de las personas no puedan pagar sus consultas privadas, asumo que son precios razonables y que les permiten vivir una vida digna dentro de lo que cabe, son profesionales de la medicina y es lo mínimo a lo que pueden aspirar. Lamentablemente el desfase del poder adquisitivo dentro del país ocasiona este gran desequilibrio que todos y cada uno deseamos pueda cambiar en el futuro próximo.
Pictures taken and edited from a smartphone. 13 MP camera (f/2.2, PDAF).