Tenemos la suerte de vivir en una ciudad que conserva muchas áreas verdes.
Uno de los lugares más bellos para mi es este asentamiento. Se llama Paz del Chaco y está casi a orillas del río Acaray, este río desemboca en el río Paraná que hace la división fronteriza con Brasil.
La desembocadura ha sido alterada con la creación de la Represa de Acaray por eso la afluencia en el río varia según las lluvias, en este momento se encuentra vacío pero semanas atrás estaba lleno.
Cuando se se cierran las compuertas de la represa y el agua va bajando deja a la vista el fondo del río y hermosas sorpresas, varias pequeñas cascadas y piscinas naturales donde las personas aprovechan para pescar o divertirse. Visito este asentamiento varias veces al mes, siempre quise ver el momento exacto cuando se abren las compuertas y se empieza a llenar pero nunca llegué a tiempo, una vez estuve a punto de verlo, solo pude escuchar el sonido estruendoso del agua acercándose pero cuando llegué a la orilla ya estaba lleno, creo que ha de ser un hermoso espectáculo.
Cada vez que voy a este local quedo encantada con el paisaje y comparo nuestra forma de vivir "cómoda, moderna y sin necesidades" pero entre el calor del asfalto, la contaminación y barullo de los vehículos, con la forma de vivir de ellos, es cierto la mayoría vive sin las necesidades básicas como agua corriente o incluso electricidad pero tienen la fortuna de admirar este paisaje, disfrutar el sonido de los pájaros, el fresquito de la noche y las estrellas, he ido algunas veces de noche y el silencio es sorprendente.
Ellos tarde o temprano podrán conseguir las mismas comodidades que nosotros tenemos pero nosotros en medio de la ciudad nunca tendremos lo que ellos tienen.
Les dejo algunas fotos.