El hombre superior reconoce sus defectos y trabaja en la forja del cuerpo y el intelecto para perfeccionarse así mismo, y dar lo mejor de sí a los demás.
El hombre mediocre no acepta tenerlos, y cierra toda puerta de ascensión y/o crecimiento interno, a fin de convertirse en lo opuesto a un verdadero Hombre Solar.
Es sólo a través de los Grandes errores, que vamos acercándonos paso a paso cada vez más a nuestros Grandes Aciertos, la ley del perdón empieza por nosotros mismos, perdonándonos de todo aquello que en su momento nos hizo generar dolor, para así dar paso a la energía más poderosa = El Amor