Cómo pudiste tener el valor de destrozar mi imperio cuyo nombro era Zeus.
La verdad es que tus desenlaces bochornosos afectaron la pureza de mi alma.
Terminaste con mis ideas y mis deseos que eran protegidos con la armadura de Atenea, fue tan sencillo destrozar aquella armadura que era mi única pureza de protección contra el mal de la espada de tu Hades.
Mis esperanzas han terminado, los sueños se han derramado del cielo y solo me has dejado la herida.
Solo he de limpiar el destrozo y el dolor de una guerra inútil que fue causada por confusión y maldad.
E de cristalizar mi oscuro fondo con la fuerza y luz del cometa del dios Apolo hasta llegar a mi estado natural.