Un amor con el que te entregas plenamente. Todo lo suyo te parece bien. Defectos no hay. Su mirada te traslada hacia la paz. Tu tiempo ya no te pertenece, sino hacia su persona. Lo que haces es solo pensar en su belleza.
Pasa el tiempo y sigues sintiendo lo mismo, pero esta vez, ya no correspondido. Dice el cantante José José que el que ama pretende sufrir y el quiere pretende gozar. Por otro lado, expresa que todos sabemos querer, pero pocos sabemos amar. Es por ello que el amor de madre es grande e incomparable. El amor de Dios no muchos lo sentirán. La decepción de amar a una persona seguramente la experimentarán.
Piensas que durará para siempre. Quieres una vida juntos donde sientas mariposas en el estómago. Que lo cursi sea algo normal. Pretendes nunca sufrir, sin embargo llega el momento al que todos huyen.
Un día caes de aquella nube blanca que se convierte en gris. Eres como esa gota de agua que viene sin freno. Te duele, te lastima, te hace llorar. Tu vida se convierte en invierno. Solo quieres creer que es mentira. Ruegas que sea una broma pesada, pero no. Es real el dolor, sientes ese corazón arrugado, así no sea científicamente comprobado.
Buscamos excusas, argumentos, tapar el sol con un dedo. Si el engaño es verdad en vez de juego ¿para qué buscar mentiras? Es tanto el amor, que quieres alejarte de la verdad. Darías todo por besar sus labios de donde salen mentiras. Caminarías kilómetros con tal de sentir su mirada que dice: Ya no quiero nada contigo. Pasarias hambre para alimentar su autoestima, olvidándote de la propia.
Ya no insistas, porque quien ama todo lo da. No cualquiera se compromete en cuerpo y alma, es exclusivo de valientes. El querer es un sentimiento distinto. Quien quiere nunca se arriesga para no llorar, anda pendiente de quedarse con el chivo o con el mecate, y también piensa que jamás pagará su error. La vida siempre cobra lo malo que hagas aquí, tarde o temprano. Aunque de las manos se escape lo que tenga que pasarle. Los de corazón noble no queremos venganza, así el daño fuese proporcionalmente grande.
Cuán diferente sería este mundo con amor verdadero. La infidelidad sería una vergüenza en vez de celebración. La maldad se erradicaría. Eliminarían la especialidad de terapias de pareja en la Psicología. Toda canción de despecho pasaría al olvido. Dios estaría muy feliz y orgulloso. En fin, cada quien con cada cual, si se repite la historia es por gusto. Tomemos decisión en el asunto, para transformar este vacío planeta de amor puro, casi escaso hoy día.