Ayúdame a olvidarte
Ayúdame a olvidar tu risa
Ayúdame a olvidar tus abrazos, a anhelar tus dedos entre mis rizos.
Ayúdame a olvidar el suave toque de tus labios sobre los míos que junto a aquella sonrisa cómplice comienzan a bajar despacio, logrando que mi piel se erize, haciendo mi respiración jadeante.
Ayúdame a olvidar tu tacto sobre mi piel que poco a poco desnuda mi cuerpo para al fin sentirme parte de ti, para al fin sentirnos uno; a olvidar ese sentimiento que inunda mis sentidos en cada embestida, en cada choque, de amarte tanto que el placer lo siento hasta en el alma...
Ayúdame porque incluso para olvidarte necesito tu presencia, necesito recordarte.