¡Y cómo no amar la poesía!, sí puede ser tan clara y a la vez tan oscura, puede ser muy dulce y hasta un poco amarga, puede ser muy sensual y la vez vulgar. ¡Y cómo no amar la poesía!, si en todas partes está, desde poder contemplar un bello paisaje hasta con los sentidos armar una proeza, ¿cómo amar la poesía?. No sé cómo pueda amarla, tampoco hacerla mía, solo surge un poema cuando siento la musa de un verso que me acaricia, amo la poesía cuando tiene armonía, cuando danza entre un verso y se vuelve rima, hasta que luego se convierte en una dulce melodía, amo la poesía cuando está escondida, cuando se vuelve abstracta cuando no se quiere dejar descifrar, aún más apasionante e interesante se volverá y se esconde como un tesoro que nunca más se hallará, amo la poesía cuando está a flor de piel que no encuentras la manera de cómo escribir ni por dónde empezar, están tantas letras y palabras a su disposición que entre comas puntos y final sigue una palabras tras otra sin poder iniciar un poema que luego te preguntas de dónde vendrá y cómo llegó hasta acá. Amo la poesía porque es creativa curiosa y suspicaz, amo la poesía porque está llena de sabiduría de elocuencia de elegancia de humildad y llena de palabras comunes y otras abstractas de lo que no se puede llegar a imaginar que uno solo con los dedos y un teclado se puede llegar a plasmar, o aún más tierno un cuaderno y lápiz tan sencillo puro con mucho valor así resulta ser la poesía en acción.