“Y en la expresión más pura de la elegancia, vi tu andar pasar por la vereda, me pregunte quién eras y solo recordé el cielo, y aunque seguí en mi ignorancia no pude dejarte ir, solo basto verte sonreír para seguir viviendo; solo interrumpí tu camino por una mirada, que pudiste haber obsequiado a cualquiera, mi corazón entristecido porque te ibas, espero que te quedaras, y así pasaron las primaveras sin verte otra vez, ojala algún día me pienses, solo un instante y recuerdes que me lleve tu mirada, que me lleve tu recuerdo y que, con dolor en el alma, te ame en silencio”