En un masivo Universo, un observador neutro, cuya identidad no tiene relevancia, escuchaba con atención el espacio profundo, fue en ese momento cuando recibió una estridencia sonora, un choque se estaba produciendo o ya se había producido en el pasado, en función de la distancia de procedencia podía darse en un tiempo u otro.
Dos mundos trataban de unirse, de acoplarse, de entenderse, aunque en su origen no fuesen lo mismo, ni siquiera similares.
Pero, no solo se percibía esa estridencia sonora, sino también partículas, ondas gravitacionales, producto del choque de fuentes de energía desconocidas en una lucha más mental que física.
Nuestros implicados procedían de dos mundos diferenciados, tenían discrepancias en la forma de ver y entender los conceptos y el mundo en general, y colisionaban repetidas veces para tratar de entenderse, ya que había algo que los atraía, algo que no era necesario ser producto de la razón cósmica y al mismo tiempo algo que los distanciaba.
- Musicalidad
Este es un concepto importante en la historia que nos contempla, la musicalidad es la capacidad y sensibilidad humana para percibir, comprender y expresar la música. No es solo escuchar o poder seguir un ritmo, sino poder conectar emocionalmente con el sonido. Pero esa musicalidad no es igual para cualquier ser.
La estridencia recibida por nuestro observador, era producto de la diferente forma de entender la música de ambos seres, los cuales trataban de conseguir una armonía sonora única, una que les llevase al entendimiento, la razón y la empatía, a pesar de las múltiples disonancias que entre ellos pudiera haber, y de hecho, las había.
Cada uno interpretaba las cosas a su manera, cada uno creía en su concepto de musicalidad, cada uno luchaba con el otro y consigo mismo por tratar de que el otro pudiera entender su concepto sonoro, sus sentimientos, inquietudes, pensamientos, su propio yo. De esa lucha irradiaba una enorme cantidad de energía, que se perdía en el espacio profundo y que jamás volvería a ser recuperada.
Tal vez la musicalidad mutua pudiera transformarse en amor algún día…
- Arritmia
En un lejano y maldito planeta, en un tiempo y lugar determinado, existió un filósofo que dijo: “El corazón tiene razones que la razón no entiende”. De esa frase se sacaron múltiples interpretaciones, y de ella se entiende el problema de nuestra estridencia sonora, la cual se traducía en una arritmia o incapacidad para sincronizar a dos seres muy diferentes, pero que un día quisieron unirse para tratar de compartir algo que va más allá de la razón.
¿Y por qué ese empeño? Solo ellos lo sabían, solo ellos tenían la capacidad de mirarse y saber que aunque eran diferentes, había algo que los había unido, algo que querían compartir, porque sabían que era beneficioso en sus vidas. Un sentimiento difícil de comprender hasta para ellos mismos, llamémoslo energía.
La arritmia no dejó de producir fricciones, irregularidades en la forma de entender sus mentes, trataron siempre de empatizar, de saber lo que al otro le preocupaba, lo que le dolía, lo que le apasionaba, pero era complicado. En un mundo en el que lo principal era lo material y la imagen que se daba de uno mismo, no había mucho tiempo para la armonía, para la comprensión del otro hasta un nivel, digamos, cósmico.
- Armonía
Sus partículas colisionaban, su musicalidad era imperfecta, su disonancia evidente y sus sentimientos chocaban provocando un caos espacial sin precedentes y que era percibido en toda la galaxia.
En el espacio todo parece tranquilo, todo se muestra relativamente estable, pero en realidad no es así y lo que impera es el más absoluto caos, pero ese caos crea y origina cosas maravillosas y solo el caos es capaz de mostrarnos cosas tan bellas en la naturaleza. Algunos lo llaman Dios y otros lo llaman Caos.
El caos los unió y juntos crearon más caos aún, pero ese caos estuvo precedido por momentos de armonía, de dulzura, de pasión e incluso de amor.
Hubo una alta comunicación y una confianza absoluta y ambos se hacían más bien que mal, ya que su dolor previo, procedente de otras experiencias vitales, era contrarrestado por todo lo bueno que se daban, de forma que, existió la musicalidad entre ellos y en el trato que se daban, hasta el punto de sentirse muy importantes el uno hacia el otro.
Se puede decir que, aunque hablaban diferentes idiomas, en muchas cosas sí conseguían hablar el mismo, aunque eso quedara opacado por disonancias internas, propias y ajenas, que llegaron a enturbiar una maravillosa unión de dos seres diferenciados.
Sus miradas lo decían todo, con ellas eran capaces de expresar más de lo que otros muchos no llegarían a poder comunicar jamás. Podían compartir emociones, intenciones e incluso mensajes completos sin la necesidad de emitir un solo sonido. De ahí se desprendía que podía existir una conexión profunda y pura.
Además, en muchos sentidos, se llegaban a compenetrar de una forma casi perfecta, en muchas ocasiones llegando hasta un éxtasis cercano al nirvana, consiguiendo una armonía digna del mejor de los músicos.
- Coda
¿Qué le podemos pedir al Caos? Solo que su desorganización nos lleve a la belleza, tú eres producto de ese caos, has nacido gracias a él, y es el responsable de que un ser tan bello haya nacido.
Eres la máxima representación de esa belleza creada por la naturaleza de forma arbitraria, y que, por numerosas casualidades de la vida, te llevaron hasta mí. A veces las cosas no son más que una bonita casualidad y tú lo has sido para mí.
Primero me embaucaron tus suaves y dulces movimientos, verte danzar era un regalo para mis ojos, seguías el ritmo de la música a la perfección, y yo, siempre detrás, tratando de no desentonar demasiado, intentando que mi cuerpo no produjera demasiadas disonancias en tus ojos.
Luego fue tu mirada, siempre me ha encantado cómo me miras, cómo me mirabas, con un contraste entre incredulidad, debido a mis rarezas, y deseo de tenerme cerca, de tenerme dentro de ti, ¿dónde mejor se puede estar? Ya lo sabes tú.
Más adelante tu voz, su sonoridad y lo que transmitían tus palabras, siempre un mensaje positivo, alegre y divertido.
Y al final fue tu cuerpo, precioso, suave, esbelto y que llegaba a encajar a la perfección con el mío en cualquier contexto posible.
Solo el Universo sabe lo que me has hecho sentir, lo que me has enseñado y lo que me has ayudado a evolucionar. El caos estuvo de nuestra parte, gracias al caos pude conocerte, pero al mismo tiempo es él el responsable de esta enorme y maldita estridencia sonora.
Me gusta tu swing, me encanta nuestro swing, me enamora mi Chica Swing…