Las letanías del tiempo,
Los estragos del destino,
Las tretas de las guerras perdidas,
De las batallas que se defendieron en vano.
Quedas roto,
En un prolongado sufrimiento,
En una constante agonía,
En un rumiar intelectual,
Que no llega a nada,
Que nada construye.
Con el tiempo,
Se caen las máscaras,
Las risas fingidas se cansan,
La honestidad se agota,
Y los amigos escasean.
Y en el fracaso,
Todo es silencio,
Siendo la soledad,
Tu única compañía.
Ya nada es como antes,
Mucho de poco,
Es lo que te inspira,
Sientes el desaliento,
En los poros,
En las entrañas.