Era una tranquila noche donde mis amargas nostalgias sufrían,
donde buscaba tranquilidad bajo el fresco viento de la noche
bajo la serenidad de un callado jardín, observando un cielo oscuro.
Pensaba en como era de injusta la vida,
donde observaba al mar y poco a poco mi mente se iba en agonía,
analizaba que triste y solo mi corazón parecía,
a la espera de que un momento triunfante y luminoso me sorprendería.
Seguía sentado bajo ese banco en el jardín,
como se oscurecía mi alma y espíritu,
donde mi alma ya no quería creer en el dorado y divino jazmín,
que el amor me hacia sentir.
En invernales horas bajo ese sillón,
una elegante dama aparece con un abrigo de marta cibelina,
paseaba el fino angora blanco que junto a ella se reclina,
inundando mis ojos con una dulce melodía.
Sus labios eran tan rojos como una flor de lis,
me hechizo con su sonrisa, como al igual que con su rostro rosado y halagüeño,
haciendo que con su mirada, penetrara con el calor mi abrigo gris,
provocando que el ambiente y el día se convirtiera en una película de amor gris.
Esa bella princesa, que linda es,
soltó su angora y cambio su rostro,
comenzó a llorar y se puso triste,
los suspiros se escapaban de su boca de fresa,
que perdía la sonrisa y perdía el color.
La doncella se puso pálida en esa silla de plata,
comenzaba desmoronarse y caer en el olvido,
era como si alma estuviera en un profundo desconsuelo.
Me acerque y su pequeña mascota sintió afición,
me rodeo con su cola y gruñía con intención de comodidad,
ella levanto el interés y me observo a los ojos,
yo asombrado le regale una sonrisa,
ella me deslumbro con la suya y con su radiante mirada.
Le pregunte, porque una flor tan hermosa esta tan triste,
ella con voz quebrantada me respondió, nunca entender el amor,
no se que es sentir mariposas en el estomago,
no se que es que la piel se me erice,
no se que es que deje de pensar en alguien,
mi corazón se siente solo, mi alma esta abandonada.
Aquellas palabras me dejaron frío, pero yo con una sonrisa le dije:
Asi fue que ella se estremeció con mis palabras, y se presento conmigo y me dijo:
“Mucho gusto mi nombre es Noraima”.
Así fue que ella se volvió un amor platónico, porque actualmente somos grandes amigos, porque en el momento menos esperado, le hice ver la vida de otra manera. Pero igual se convertido en una mujer que día a día sueño con tenerla a mi lado, aunque sea prohibido.
Estos versos son dedicados a , desde aqui te saludo con todo mi cariño y espero que te guste.
Inspirado en el concurso Link, del gran amigo . Muchas gracias por la oportunidad de expresar grandes versos.