A menudo se ha culpado erróneamente a las tropas de Napoleón, sin embargo, antiguos dibujos de la colosal escultura indican que el daño ocurrió entre los siglos XIV o XV, y aunque los expertos aún no precisan quiénes desfiguraron el monumento ni por qué, al menos saben cómo lo hicieron, algunos vándalos clavaron barras o cinceles en la parte superior de la nariz y por debajo de la fosa nasal derecha, para así arrancar el apéndice de la Esfinge.