Durante un periodo de casi un siglo entre 1890 y 1980 los mineros ingleses acostumbraban introducir canarios en las minas para detectar la presencia de gases tóxicos, como el monóxido de carbono que es completamente imperceptible para un ser humano. Estos pájaros son especialmente sensibles a estas emanaciones que se generaban, frecuentemente, después de explosiones o incendios dentro de las minas. Tras un desastre de esta naturaleza, rescatistas descendían a las minas con un canario dentro de una jaula de metal o madera; cualquier signo de afectación en el ave era una señal para evacuar la mina.
En esta época también nació el resucitador de canarios, una especie de pecera hecha de metal y vidrio con una puerta circular que se dejaba abierta al ser introducida a la mina; esta apertura tenía una reja para que el animal no pudiera escapar. Si el canario daba signos de envenenamiento, la puerta circular se cerraba inmediatamente y se inyectaba oxígeno por un válvula que provenía de un tanque colocado en la parte superior de la jaula para así revivirlo.
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@Luiskaxd